KRAFTWERK: EL PASADO, PRESENTE EN LA NOSTALGIA DEL FUTURO

Foto: Adriano Alarcón.

Ciudad de México, 02 de junio de 2023.-

Un robot no puede dañar a un ser humano, ni por inacción, permitir que un ser humano sufra daños (Primera ley de la robótica, Isaac Asimov).

Hace medio siglo, a finales de la década de los 60, lejos de aquellos bohemios de apariencia inofensiva que navegaban con bandera de “Amor y Paz”, en un país al que inevitablemente se le asociaba con la guerra (Alemania), se gestaba la etapa embrionaria de Karftwerk de la mano de Conny Plank,  un par de demiurgos (Ralf Hütter y Florian Schneider), daban vida a la “Organización para la realización de conceptos musicales compartidos”, música experimental que echaba un primer vistazo hacia el futuro.

                             Foto: Adriano Alarcón.

Para Ralf y Florian, el futuro les fue familiar pues era un lienzo en blanco, lleno de interrogantes y sobre todo, de posibilidades, al que podrían dar color y sonido, de una manera profética, al imaginar mundos alternos, ucronías, distopías, utopías… con todas su posibilidades. Con la imaginación descabellada, el dominio de las máquinas y de las innovaciones tecnológicas del mundo real y presente, construirían una especia de Atlántida sonora con aparente minimalismo. Tal vez exageraban, pero exagerar es el principio de la invención, y hasta ahora es la consecuencia de su historia.

Hicieron bien al cuestionar la normalidad y enfrentarla desde un horizonte de fantasías inusuales, pero de encantadoras posibilidades, siempre enfocados en su concepto y no en ellos mismos.

                                       Foto: Adriano Alarcón.

La noche del 30 de Mayo de 2023, en el Pepsi Center de el DeEfe, un cuarteto de Transhumanos, comandados por Ralf Hütter, nos abdujeron (a mí y a miles de parroquianos que se dieron cita), nos embarcaron en una máquina del tiempo en la que emprendimos un viaje hacia el futuro sonoro, lleno de nostalgia, creado hace 50 años. Sonidos repetitivos, precisos y elegantes, surgieron desde los sintetizadores, visuales espectaculares e hipnóticos se proyectaron para acompañar cada una de las piezas programadas. Anhelamos el futuro del pasado, ejercimos el baile en sincronía, nos conectamos y nos sumergimos en las entrañas de esa central eléctrica.

¿Somos máquinas? ¿Necesitamos someternos a la prueba de turing? ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? ¿Simulamos cobrar autonomía?

                           Foto: Adriano Alarcón.

Un contador de Geiger fue necesario para medir la euforia al exponernos y experimentar lo provocado por “The Robots” ”The Man-Machine” “Autobahn” “Computer Love” y más.

Se dice que en las caracolas se puede escuchar el murmullo del mar, algo similar sucede con Karftwerk, pues escuchamos y vemos aquel pasado que es el eterno presente que aspira a ser futuro… ¡Ahí es donde vivimos!

                               Foto: Adriano Alarcón.
                               Foto: Adriano Alarcón.