ESTALLAN ENFRENTAMIENTOS EN SUDÁN ENTRE PARAMILITARES Y EJÉRCITO

Las Fuerzas Armadas señalan en su comunicado que se están enfrentando a "la brutal agresión" de las FAR y que protegerán al país de "su traición".

Foto: AFP
Jartum, Sudán, 15 de abril de 2023.-

Explosiones y disparos con armas pesadas y ligeras sacudieron Jartum, capital de Sudán, la mañana de este sábado. Eran ataques entre las bandas rivales de los dos generales que protagonizaron el golpe de Estado de 2021.

El grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) afirmó este sábado que controla el Palacio Presidencial donde reside el presidente del Consejo Soberano y líder militar, Abdelfatah al Burhan, aunque se desconoce la suerte de éste. Asimimso afirman haber tomado el aeropuerto internacional en Jartum, sacudida desde primera hora por disparos y explosiones.

Las unidades, lideradas por el vicepresidente del Consejo Soberano y número dos del Ejército, Mohamed Hamdan Dagalo, alias “Hemedti”, señalaron que esto se produce en respuesta al “ataque lanzado esta mañana por las Fuerzas Armadas” en los campamentos de Soba, en el sur de Jartum.

El Ejército sudanés lo negó y aseguró que ya hay desertores en las filas de las unidades rivales. “Las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) difunden noticias falsas desde fuera de Sudán y reclaman el control de la Comandancia General y el Palacio de la República”, dijeron las Fuerzas Armadas sudanesas en un comunicado.

Asimismo, señalaron que “mientras algunos de sus soldados y oficiales que ahora no están militarmente calificados en medio de la ausencia total de su mando supremo y superiores huyen y dejan sus armas en las calles, otros entran en los barrios residenciales para refugiarse entre los ciudadanos”.

Las Fuerzas Armadas señalan en su comunicado que se están enfrentando a “la brutal agresión” de las FAR y que protegerán al país de “su traición”.

Ayer, “Hemedti” mostró su disposición de buscar una solución a la tensión generada sin que haya un “derramamiento de sangre”, según informaron oficiales sudaneses que actúan como mediadores entre los militares. Sin embargo, ambas facciones se acusan mutuamente de haber empezado hoy los enfrentamientos.

En medio de la confusión el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, ve todavía posible una transición que deje atrás los golpes de Estado.

Hay algunos actores luchando contra ese progreso, pero esta es una oportunidad real para luchar por una transición hacia un gobierno civil. Estamos muy centrados en eso”, dijo en una rueda de prensa en Hanói, durante su visita a Vietnam, al ser preguntado por la situación en Sudán.

Durante el golpe de hace dos años, Hemedti y Burhan habían unido sus fuerzas para expulsar a los civiles del poder. Pero con el tiempo las tensiones entre ambos hombres fueron creciendo.

Desde hace días circulaban rumores sobre un enfrentamiento inminente entre ambos bandos. El sábado, Jartum amaneció sacudida por explosiones y disparos con armas pesadas y ligeras.

Esta son algunas claves para entender cómo se ha llegado a este conflicto entre el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido y el Ejército sudanés.

¿Qué son las FAR?

Las Fuerzas de Apoyo Rápido son una fuerza paramilitar creada por el expresidente islamista Omar al Bashir y que depende de la Inteligencia sudanesa. Desde su reconversión en 2013 está liderada por Hemedti, que tras el golpe de Estado de 2021 es el vicepresidente del Consejo Soberano y número dos del Ejército.

Las FAR nacieron de las milicias Yanyauid (Janjaweed), acusadas de cometer matanzas y violaciones masivas en el conflicto de Darfur (2003-2008) y tras el derrocamiento de Al Bashir, en abril de 2019, se reconvirtió en una fuerza militar regular.

Esta agrupación también fue acusada de asesinar y secuestrar a manifestantes prodemocráticos durante la llamada revolución sudanesa, que derrocó al régimen del exdictador tras tres décadas en el poder.

Transición democrática

Sudán se encuentra inmerso en un proceso de transición democrática con el objetivo de poner fin a la crisis política desatada tras el golpe de Estado en octubre de 2021, con el que el líder militar Abdelfatah al Burhan -junto con Hemedti- depuso al gobierno civil de transición que dirigía el país tras la revolución sudanesa.

El pasado 8 de enero comenzó la fase final del proceso político entre los firmantes del “acuerdo marco”, alcanzado el pasado 5 de diciembre entre militares y civiles y que definía los pasos para establecer un gobierno civil que sustituya al actual militar.

Sin embargo, la firma del acuerdo político definitivo entre las diferentes partes involucradas en el proceso de transición de Sudán, que estaba prevista que fuera rubricada el 1 de abril, quedó pospuesta hasta en dos ocasiones por falta de consenso sobre la creación de un Ejército unificado con las FAR.

Intento de Ejército Unificado

Al Burhan, también presidente del Consejo Soberano sudanés -máximo órgano de Gobierno tras la asonada- avisó a finales de marzo que unificar el Ejército era uno de los puntos del acuerdo marco alcanzado entre militares y civiles para resolver la crisis en el país, proceso que sería “largo y complicado”.

Según el acuerdo, las Fuerzas Armadas sudanesas sólo estarán sujetas a una “autoridad civil” con el objetivo de evitar su politización, mientras que Hemedti afirmó que la reforma de las instituciones militar y de seguridad “necesita una modernización y actualización de la legislación”.

Para crear un Ejército nacional unificado con la integración de otras unidades paramilitares, como las Fuerzas de Apoyo Rápido, realizaron hace medio mes un taller de reforma militar y de seguridad, que también separa el Ejército de la vida política y de las actividades económicas, comerciales y de inversión en el país.

Sin embargo, las tensiones aumentaron entre las FAR y las Fuerzas Armadas sudanesas tras realizar este taller por divergencias entre ambos líderes, lo que representa el gran escollo por el que no se ha firmado y se continúa retrasando el esperado acuerdo definitivo que culmine la transición.

El principal problema para tal integración es que las FAR son un grupo con lealtades tribales -los combatientes proceden de la tribu riezigat, originaria de Chad-, además de que durante los años de conflicto han amasado grandes fortunas con la toma por la fuerza de minas de oro, el principal recurso de Sudán.

Origen del conflicto entre Ejército y FAR

Las desavenencias entre el Ejército sudanés y las FAR se remontan al año 2019, cuando estas últimas fueron acusadas de ser el brazo visible de la represión que acabó con la vida de cientos de manifestantes que acamparon frente a la sede del Ejército en protestas que propiciaron la caída de Al Bashir.

La plataforma opositora Fuerzas de la Libertad y el Cambio pidió entonces su disolución y recordó que este grupo cometió crímenes contra la humanidad en Darfur.

Fue entonces cuando Hemedti afirmó que el desalojo de esa sentada “fue una trampa y el objetivo eran las FAR”, que según el líder de este grupo armado fueron víctimas de unos oficiales de diferentes rangos, si bien no acusó formalmente al Ejército.

La suma de estas situaciones dificulta la integración efectiva de las FAR en el Ejército nacional de Sudán, pese a los intentos y compromisos anunciados tanto por Al Burhan como por Hemedti.

Con información de AFP | EFE