FEMINISMO ¿QUÉ INCLUYE Y CÓMO INFLUYE EN LA ACTUALIDAD?

Ser feminista significa reconocer los mismos derechos para mujeres que para hombres.

Foto: Gaceta UNAM
Toluca, Estado de México, 06 de diciembre de 2022.-

Los movimientos de lucha por la igualdad entre hombres y mujeres nacieron en Francia a finales del siglo XVIII, ligados a la Revolución Francesa. El término ‘feminista’, por su parte, se hizo popular un siglo más tarde, cuando nació el concepto de mujer emancipada y como sinónimo de este.

Curiosamente, la palabra ‘feminista’ tiene un origen misógino. Comenzó a utilizarse a raíz de un escrito de Alejandro Dumas hijo, El hombre-mujer, de 1872, en el que describía un proceso similar al de los enfermos de tuberculosis refiriéndose a la manera en que un hombre podía ‘feminizarse’ al apoyar la lucha de la igualdad de derechos.

El feminismo puede dividirse, tradicionalmente, en tres olas a lo largo de la historia. La primera, nacida en la Francia de la Revolución de finales del siglo XVIII; la segunda, desde mediados del siglo XIX y mediados del XX; y la tercera, en la segunda mitad o último tercio del siglo XX hasta la comienzos del siglo XXI.

Conforme se han ido conquistando derechos, el feminismo ha ido ocupándose no solo del abordaje legal o constitucional, sino que se fue complejizando y ocupándose de otro tipo de cuestiones. Un punto de inflexión para el movimiento es es eslogan ‘lo personal es político’ que cuestiona que han de ponerse sobre la mesa otro tipo de debates morales, en lo que tiene que ver con la mujer como individuo: la libertad sexual, la violación, el aborto, etc. (además de, por supuesto, la violencia).

Actualmente, el violeta se ha convertido en un símbolo de empoderamiento femenino, pero aún queda bastante camino por andar. Quienes se oponen a la igualdad entre hombres y mujeres han hecho creer que el feminismo promueve una guerra de sexos cuando su objetivo es apostarle a un mundo más justo para todas las personas.

Ser feminista significa reconocer los mismos derechos para mujeres que para hombres. Buscar esta igualdad no implica, lógicamente, menospreciar a los hombres. El feminismo no habla de superioridad de las mujeres, simplemente combate las desigualdades que sufren. No se lucha por ser “más”, se lucha por ser “lo mismo”.

Frases “antifeministas”

Ximena Andión, maestra en Derecho Internacional de los Derechos Humanos, especialista en Derechos Humanos y Procesos de Democratización en América Latina y directora del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir en México, presentó otra mirada ante algunas frases antifeministas:

1. “No hablemos de violencia de género sino de violencia en general porque cualquier tipo de agresión es condenable”

Sí, cualquier acto de violencia es condenable. Pero es importante hablar de “violencia de género” no solo porque está sustentada en la discriminación histórica que han sufrido las mujeres por la dominación de los hombres sobre ellas, sino también por la frecuencia con la que se presenta en América Latina.

La violencia de género también se puede presentar contra un hombre. En buena medida porque la masculinidad está soportada en la idea de que ellos, para ser “verdaderos hombres”, tienen que ser agresivos. Por lo general, es una violencia que tiene lugar cuando los hombres no son tan “masculinos” como la sociedad espera.

2. “No hablemos de feminismo sino de humanismo”

Estas frases de “no hablemos de feminismo” sino de cualquier otra cosa, reflejan poca claridad de lo que la palabra “feminismo” representa. Es un movimiento humanista que busca que las mujeres sean reconocidas como sujetas de derechos. Estas premisas intentan rechazar un movimiento que le ha aportado mucho a la sociedad para ser más justa, democrática e igualitaria.

3. “Ni machismo ni feminismo sino igualdad”

Es un concepto errado. El machismo está sustentando en la superioridad de los hombres y en prácticas de control y dominación de las mujeres. Por el contrario, el feminismo no pretende ni la inferioridad de los hombres ni que las mujeres los dominen o violenten.

Muchas veces se malinterpreta al poner el machismo y el feminismo como dos caras de la misma moneda. El machismo mata, el feminismo busca la igualdad”.

El feminismo busca que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres y la igualdad no solo en leyes sino en oportunidades a la hora de ejercer esos derechos.

4. “No hablemos de ‘género’ sino de ‘derechos de las mujeres’”

Cuando hablamos de “igualdad de género” nos referimos a derechos de las mujeres pero también a mucho más. El problema es que a los movimientos conservadores les asusta la palabra “género”, porque tiene que ver con trastocar los roles impuestos para hombres y mujeres e implica hablar de diversidad sexual e identidades de género, temas que no les gustan.

Se ha querido satanizar el término “género” con argumentos ridículos como que “si se promueve la igualdad de género los hombres van a poder casarse con los perros” o “las niñas se van volver niños y viceversa”.

Muchos grupos religiosos y conservadores han sido muy efectivos en este tipo de discursos engañosos, mientras que quienes trabajan por la igualdad no alcanzan a ser tan exitosos en sus narrativas.

El objetivo es que la gente entienda que la igualdad de género tiene que ver con que cada persona pueda desarrollar su personalidad más allá de sistemas de opresión y dominación como el machismo, el capitalismo o la idea de que todas las personas deben ser heterosexuales.

5. “Yo acepto a las feministas pero no a las radicales”

Eso de “yo acepto” parece una concesión de buena gente, pero este no es un asunto de “aceptar” sino de reconocer al movimiento feminista y de reivindicar la idea de que no está mal exigir cambios en las estructuras sociales, políticas, económicas y familiares.

Tenemos que ser radicales para desmontar estructuras y sistemas”.
Algunos movimientos conservadores han satanizado la radicalidad y la han hecho ver como algo que no tiene razón. Pero las grandes revoluciones que nos han llevado a ser países más o menos democráticos, han sido lideradas por movimientos radicales.

La radicalidad logró derechos que hoy son vistos como “normales” pero que antes no lo eran como que las mujeres pudieran votar, salir a trabajar o que dos personas del mismo sexo pudieran contraer matrimonio.

Hay que reivindicar el radicalismo y los planteamientos de transformación social y económica del feminismo. Hay que abrazar esto.

6. “Respeto a las mujeres que buscan igualdad, no a las ‘feminazis’”

La palabra “feminazi” nos compara con un movimiento que cometió un genocidio. La gente que repite esa palabra no entiende qué es el nazismo. Antes de usar ese término, habría que pensar lo que fue el holocausto y la muerte de miles de personas en razón de su nacionalidad y sus creencias.

¿Cuándo un movimiento feminista ha enarbolado el odio y la discriminación contra poblaciones?”

¿Qué campos de concentración ha promovido el feminismo? La palabra “feminazi” que se usa tan a la ligera lamentablemente ha sido promovida por grupos machistas que se resisten al cambio.

Se puede debatir con quienes no comparten los postulados del feminismo, pero hay que tener cuidado de no llegar a ofensas que impidan el diálogo. De entrada, se está equiparando un movimiento que busca que hombres y mujeres caminemos juntos hacia un mejor mundo con otro que cometió crímenes contra la humanidad.

7. “Las feministas quieren cambiar la familia de papá, mamá e hijos”

El feminismo y los movimientos de diversidad sexual y de género han logrado visibilizar que no existe un solo tipo de familia.

El feminismo acoge a las familias de papá, mamá e hijos y protege sus derechos, pero también pretende que se reconozcan las otras familias que existen: de papá o mamá soltera, aquellas conformadas por personas del mismo sexo o de abuela y nieto.

El feminismo reivindica que la familia es un espacio importante de amor y de cuidado, pero no comparte la idea de tratar de imponer un solo modelo, lo que no significa ir en contra de la familia de papá, mamá e hijos, sino de estar a favor de proteger y de reconocer las otras que existen.

También busca detener la violencia doméstica. La familia que debería ser el lugar donde cada uno de sus integrantes se siente amado y cuidado, es muchas veces un lugar de violencia.

Con información de Muy Interesante | sentiido.com