CONMEMORACIÓN DEL ORGULLO LGBT: LUCHAS EN MÉXICO

En la actualidad, en muchos países del mundo la diversidad sexual aún está perseguida y criminalizada.

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Toluca, Estado de México, 06 de junio de 2022.-

Cada 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBT+ (lesbiana, gay, bisexual y transexual), también conocido como Día del Orgullo Gay y consiste en una serie de eventos que los distintos colectivos realizan públicamente, para luchar por la igualdad y la dignidad de las personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

En la actualidad, en muchos países del mundo la diversidad sexual aún está perseguida y criminalizada, por parte de las leyes y las autoridades. Asimismo, en varios países ya ha sido aceptada a nivel estatal. La sociedad sigue estando muy lejos de aceptar una realidad que ya debería haber sido normalizada desde hace mucho tiempo.

La conmemoración de los disturbios de Stonewall (Nueva York, EEUU) ocurridos en el año 1969, marcaron el inicio del movimiento de liberación homosexual.

Ese día hubo una redada policial en el pub Stonewall Inn, situado en un barrio de Nueva York. Como respuesta, surgieron de forma espontánea diversas revueltas y manifestaciones violentas, que pretendían protestar contra un sistema que perseguía a los homosexuales.

Estos disturbios, junto con otros hechos que ocurrieron posteriormente, son considerados como las primeras muestras de lucha del colectivo homosexual en Estados Unidos y en el mundo. Se consideran los precedentes de las marchas del Orgullo Gay.

Lucha en México

Un grupo de jóvenes con la terca esperanza de cambiar el mundo y acabar con los abusos a los que se enfrentaban las personas homosexuales partieron de la columna de la Independencia y caminaron por la calle de Lerma desviados por la Policía para no transitar por el Paseo de la Reforma.

Desafiantes y entre adrenalina, carteles y consignas como “¡No hay libertad política si no hay libertad sexual!” y “¡Sin libertad sexual no habrá liberación social!” las y los asistentes avanzaban y, quizá sin saber, con sus pasos escribían un nuevo episodio en la vida pública de nuestro país y en la lucha por el reconocimiento de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travestis, transexuales e intersexuales (LGBTTTI+).

Los contingentes, que juntaban a alrededor de mil personas, llegaron a la hoy extinta Plaza Carlos Finlay y con su recorrido culminaron la primera Marcha del Orgullo Homosexual de México, la cual tuvo lugar en la Ciudad de México en junio 1979. Si bien no es la primera manifestación pública de un grupo de personas homosexuales, sí se trató de la primera identificada como tal en nuestro país.

En ese entonces, los homosexuales eran llamados jotos, maricones, lilos, invertidos, mujercitos y la encarnación de la depravación. Enfrentaban redadas, detenciones arbitrarias, exhibición en la prensa. En 1978, en México, los homosexuales no vivían, sobrevivían.

Y es que en aquel entonces no había un arcoíris que los cobijara. En esa era la homosexualidad se sobrevivía en la clandestinidad de vapores, cines y unas cuantas reuniones siempre sujetas a servir de imán para los cuerpos policiacos.

Acababan los 70 y México, como el resto del mundo, se cimbraba con la revolución sexopolítica: 10 años de la masacre estudiantil de Tlatelolco; despuntaba el movimiento feminista y la ola hippy comenzaba a desafiar la heteronorma. “Era el caldo de cultivo perfecto para que se diera la liberación homosexual”, resume Salvador Irys, director del Festival Internacional por la Diversidad Sexual.

El orgullo homosexual, en tanto, se libraba a base de intelecto. Figuras como Nancy Cárdenas, la feminista lesbiana que se atrevió a espetar la palabra homosexual por vez primera en el prime time mexicano en el noticiario de Jacobo Zabludosvky; Carlos Prieto, Luis González, Antonio Cué y Carlos Monsiváis comenzaban a generar reflexiones sobre los derechos de los homosexuales. Surgieron grupos como Sex-Pol, Oikabeth y eventualmente FHAR y LAMBDA.

La prensa era el otro enemigo. O ignoraba o exponía de forma sensacionalista: “Se suicidó el mujercito”, “Los invertidos”, titulaban revistas como Alarma.

En México, el FHAR había decidido que sería en la marcha que conmemoraba una década de la represión estudiantil de 1968.

La manifestación supuso un dique ante la autoridad y dotó de orgullo al colectivo homosexual y lo distintos grupos que instauraron una coordinación para unificar las actividades entre las que se incluyó que que para el último sábado de junio de 1979, se realizará oficialmente la primera marcha del orgullo homosexual, que coincidía con una década de las revueltas de Stonewall.

Año con año se han sumado contingentes, identidades de género, orientaciones sexuales y personas heterosexuales que apoyan el movimiento.

Una revolución que no culmina

La visibilidad adquirida implicó que, junto con la nueva década, al menos la capital mexicana comenzara a abrirse un poco. Los bares gay se popularizaban, pero en contraste, la represión y la discriminación contra los homosexuales y lesbianas parecía ser lo único demócratico.

La marcha del orgullo gay siguió evolucionando y su asistencia tenía altibajos, pero ganaba terreno. La llegada de los 80 trajo consigo la devastación del SIDA, que en 1983 registró oficialmente su primer caso en México.

De aquel carácter político y de reclamo, coinciden los antiguos activistas, le queda poco a la marcha evolucionada a un ambiente célebre que se reproduce en todo el mundo y que en 40 años solo se ha detenido por la pandemia del coronavirus.

Con información de: diainternacionalde.com | www.gob.mx/cultura | www.gq.com.mx