VIRUELA DEL MONO PODRÍA LLEGAR A MÉXICO, PERO NO HAY SIGNOS DE ALARMA

El académico universitario mencionó que por el momento no hay un tratamiento específico contra el virus, aunque hay algunos antivirales que se han probado.

tratamiento Foto:@CurulPuebla

Ciudad de México, 26 de mayo de 2022.-

Existe la posibilidad de que viruela del mono llegue a nuestro país; sin embargo, no debemos preocuparnos, sino ocuparnos, porque dependerá de la oportunidad con que se reporte, al médico, así como de las políticas que establezca la autoridad; además de que no hay condiciones naturales en México para que el virus pueda perpetuar: hasta ahora no se ha encontrado en alguna especie animal que sea portador, como ocurre en naciones africanas.

Para Francisco Monroy López, experto del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, expresó lo anterior y explicó que estos virus no son altamente mutagénicos, es decir, son bastante estables, pero es posible que se hayan adaptado a nuevas condiciones. La fauna de países donde se registraron casos, como Inglaterra, España, Canadá o Estados Unidos, tampoco ha sido identificada como portador natural.

Señaló que son tres factores por los cuales una enfermedad se presenta en condiciones que no tenía antes: “una se relaciona con el agente, es decir, el virus que podría estarse adaptando mejor a situaciones diferentes; individuos susceptibles, porque el porcentaje de población inmunizada es de menos de 30 por ciento (la vacuna contra viruela humana dejó de aplicarse cuando se declaró erradicado el padecimiento, en 1980), y esto hace que un virus parecido, como el del mono, se pueda transmitir a la población”.

El tercero es el ambiente, cuyas circunstancias favorables hacen que la afección se disemine: la forma natural de adquirir el virus es por contacto con los reservorios, roedores o animales endémicos. También hay que pensar que hay comercio ilegal de especies exóticas a nivel internacional, a partir de las cuales podrían producirse infecciones.

El académico universitario mencionó que por el momento no hay un tratamiento específico contra el virus, aunque hay algunos antivirales que se han probado. En caso de que el brote comenzara a tener mayor magnitud, lo cual es poco probable, el manejo que se tendría que dar es a través de las vacunas contra la viruela humana, que existen desde hace décadas y se pueden fabricar de forma masiva.

En cualquier caso, consideró, será importante que se notifique a tiempo a las autoridades ante cualquier sospecha; “si hay malestar, dolor de cabeza y de músculos, fiebre, hay que acudir al médico, capacitado para atender y recomendar las medidas a seguir. El principal cuidado es el aislamiento, una cuarentena estricta y el seguimiento de las personas con quienes tuvo contacto el paciente para que también se aíslen”.

En condiciones

Francisco Monroy López consideró que la Secretaría de Salud ya debe tener un estudio relacionado con este padecimiento y un plan de emergencia si se presentan casos; hay epidemiólogos trabajando en cuáles serán las medidas que se requieren de inmediato para impedir la diseminación potencial de esta enfermedad, y qué acciones se tomarán para establecer cercos sanitarios para mantenerla contenida en un espacio y población reducidos.

Tenemos infraestructura hospitalaria y un excelente equipo médico en el país; todo dependerá de que la estrategia planteada por la autoridad sea rápida, oportuna y permita la detección de los primeros casos para mantener contenido al padecimiento”.

La historia

El universitario recordó que la viruela del mono se detectó por primera vez en los seres humanos en 1970 en la República Democrática del Congo; en las últimas semanas ha tenido una expansión sin precedentes en Europa y América del Norte.

Y detalló: “Es causada por un virus y considerada una zoonosis, porque tiene origen en los animales y se transmite al humano; se trata de una de muchas que compartimos con ellos. Se le llama del mono, pero en realidad los hospedadores principales no son los primates, sino diferentes especies de roedores silvestres, como ratones y ardillas endémicos del centro de África: en Congo y Nigeria se han dado la mayoría de casos”, concluyó.