PELÍCULAS DE TERROR MEXICANAS Y MÚSICA PARA CONMEMORAR EL DÍA DE MUERTOS

Aquí te dejamos una serie de películas y música que no puedes dejar de ver y escuchar.

Foto: Pxfuel
Toluca, Estado de México, 02 de noviembre de 2021.-

Entre altares y alimentos típicos de la celebración de Día de Muertos no podemos olvidar otra de las cosas más representativas de México: la Música y las películas.

El cine de terror mexicano con películas clásicas y cintas de éxito reciente, tampoco pueden faltar en las celebraciones de esta fechas. México está lleno de leyendas, mitos y cuentos fantásticos en los que criaturas, entes, fantasmas y demonios interactúan con los humanos, nuestro gusto por el cine y las historias de terror nos encantan.

Aunque somos fans de obras maestras como El Exorcista, El bebé de Rosemary y películas de terror contemporáneas como La bruja, El legado del diablo o Un lugar en silencio, en México cuenta con una muy buena tradición de películas de terror hechas en casa.

PELÍCULAS 

La llorona (1933)

La Llorona de Ramón Peón es considerada por algunos como la primera película mexicana de terror. Si esto es debatible, no hay duda de que es un clásico imperecedero que merece, casi cien años después de su producción, una revisión crítica.

La película se construye como un misterio. Es el cumpleaños de Juanito y don Fernando, el patriarca de la familia, está preocupado por lo que le puede pasar: varios varones de su familia, al cumplir 4 años, fueron asesinados. Tras una serie de desconcertantes incidentes, la familia desentraña un misterio que se remonta hasta la relación de Cortés con la Malinche y una ancestral venganza de dos líneas de sangre que se cruzaron para mantenerse separadas.

Macario (1960)

Dirigida por Roberto Gavaldón y adaptada de la novela homónima de B. Traven, Macario es una de las películas más emblemáticas del cine mexicano. Protagonizada por el inigualable Ignacio López Tarzo, se convirtió en la primera película mexicana en ser nominada al Oscar a Mejor película extranjera. Además de ganar el premio a Mejor fotografía en el Festival de Cannes. Es más, esta obra de arte ha sido proyectada en los ciclos de cine del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Foto: Redes

La cinta nos transporta a tiempos del Virreinato Macario vive obsesionado por su pobreza y por la idea de la muerte. Obstinado, decide aguantarse el hambre hasta no encontrar un guajolote que se pueda comer él solo. Su mujer roba uno y Macario sale al bosque a comérselo. Allí se niega a compartirlo con Dios y con el Diablo y sólo lo hace cuando se le aparece la Muerte. Agradecida, la Muerte entrega a Macario un agua curativa con la que el campesino comenzará a hacer milagros.

El escapulario (1968)

El escapulario es una película completamente atípica. Aquí las supersticiones se mezclan con la religión y la confusa y desgarradora historia de México en el siglo XX. Un cura llega a un pueblo y lo llaman para dar los santos óleos a una difunta. Antes de morir, la agonizante le cuenta una historia extraordinaria sobre un escapulario que dio a sus hijos y que, de una forma u otra, los protegió de la muerte.

Las historias de los tres hijos se tejen entre la Revolución, dramas de hacienda y necesidad extrema. Cuando terminan las historias, la mujer convaleciente le regala el escapulario al cura. Inmediatamente después, una extraña coincidencia le salva la vida en un asalto. Y el cura se da cuenta así del poder del escapulario y de la verdad acerca de su propia historia familiar. Una película que mezcla géneros, de enorme elocuencia visual, con un emocionante giro final y que muestra, sobre todo, el enorme peso de la muerte, de la suerte y de las pesadas herencias familiares en nuestra cultura.

El fantasma del convento (1934)

Foto: Cultura UNAM

Junto a La Llorona (1933), se considera a este gran clásico de Fernando de Fuentes como una de las primeras películas de terror mexicanas de la historia.

Con actuaciones que rozan el expresionismo, y el maravilloso marco de un convento abandonado, esta cinta cuenta la historia de tres desprevenidos, Cristina y Eduardo, que están casados, y Alfonso, su amigo en común, que se quedan varados en un paraje perdido en medio de la noche. El trío encuentra refugio en un convento y son recibidos por un misterioso grupo de monjes.

El esqueleto de la señora Morales (1959)

No podemos hacer una lista sobre clásicos mexicanos para Día de Muertos sin una comedia. Porque la muerte en México no es la muerte solemne de los europeos. La fiesta de muertos es eso, una fiesta que celebra el recuerdo alegre de los que más quisimos. En ese sentido, no hay comedia mexicana más hilarante y sensual que trate el tema de la muerte como la maravillosa El esqueleto de la señora Morales de Rogelio A. González. Aquí, un iluminado -y hermoso- Arturo de Córdova interpreta a un taxidermista que decide cometer el crimen perfecto y asesinar a su mujer.

Todo en medio de vejaciones, chantajes y el siempre presente olor a muerte. Pero el crimen perfecto nunca es perfecto y la muerte se paga con más muerte. Una comedia imperdible en donde todo -y todos-, de alguna forma, terminan patas arriba.

“Kilómetro 31” (2007)

Si hablamos de algo más reciente, esta cinta dirigida por Rigoberto Castañeda, es una de las películas de terror mexicanas con más venta de boletos en taquilla. Cuenta la historia está basada en varios trágicos accidentes que suceden en una carretera de México en la que se dice que aparecen varios fantasmas.

MÚSICA

Existen cientos de canciones que hablan sobre la muerte o que simplemente se escuchan en las calles durante estos días, pues no olvidemos que más que un día nostálgico para recordar la pérdida, este día se usa para celebrar a la vida y a veces a la muerte misma.

La Bruja

Este Son Jarocho fue compuesto por José Gutiérrez y los Hermanos Ochoa, que habla sobre una mujer solterona que sale en busca de hombres, para atraparlos y hacerlos suyos. Detrás de su letra se encuentra una leyenda un tanto oscura sobre una mujer conocida como “La Bruja de la Huasteca”, muy popular en Veracruz.

La Llorona

Es un Son Istmeño mexicano, característico del istmo de Tehuantepec en Oaxaca. No se conoce a su autor, pero muchos intérpretes han creado o copiado versos que la convierten en una historia de amor y dolor muy representativa de la época de la Revolución Mexicana. La Llorona hace referencia a una diosa Mexica: La Cihuacóatl.

La leyenda cuenta que en la gran Tenochtitlán, antes de la llegada de los españoles, se escuchaba su lamento, llorando por sus hijos, los Mexicas, pues sabía el terrible futuro que les esperaba con la conquista.

La Calaca

Escrita por José Hernández e inmortalizada por Amparo Ochoa, habla de lo que sucede en el “Panteón de Dolores”, el más grande la Ciudad de México. Su letra habla sobre diversos sucesos que giran alrededor de la muerte o “la Calaca”.

Viene la muerte echando rasero

Esta canción también habla sobre la muerte y sobre cómo sin importar color, raza, religión, edad, o cualquier otra circunstancia, es una realidad que sin distinción, nos va a alcanzar a todos.

La visión que tenemos los mexicanos sobre la muerte, es que no es algo a lo que se le debe temer, simplemente es un proceso de la vida, y tal vez festajándola es una forma también de celebrar la vida, y de recordar a todos nuestros seres amados, que ya se encuentran con ella.

Antes de que nos olviden

Es una canción de Caifanes nos recuerda la tradicional ofrenda de muertos y cómo es importante seguir viviendo dentro de los demás antes de caer en el olvido.

Un alma en pena

Sin duda alguna esta es una de las canciones más carnavalescas y cómo no, si fue compuesta por Juan Gabriel para festejar el Día de Muertos, pues habla de “un alma en pena que va arrastrando cadenas”, porque tristemente murió de amor.

Amor eterno

Amor eterno es otra emblemática canción de Juan Gabriel la cual, de acuerdo al autor, la letra esta inspirada en la muerte de su madre ocurrida en 1974, noticia que recibió estando el cantante de gira en Acapulco, Guerrero, hecho que refleja en la letra de la canción.

La muerte chiquita

El cuarteto originario de Ciudad Satélite invoca melancólicamente a la muerte chiquita, seguramente un orgasmo, antes de la despedida. Esta canción resulta ideal para pensar la muerte como una experiencia diferente, que también se puede tener en la vida.

¿A dónde van los muertos?

Una canción muy mexicana de Rock-Pop, cuyo su principal objetivo fue cantarle a la muerte para celebrar la vida o celebrar la vida por medio de la muerte. La canción está inspirada en uno de los amigos del grupo quien falleció en un accidente, meses antes de escribir la canción.

Con información de: El Sol de Toluca | Noticieros Televisa