CINCO ESCULTURAS PREHISPÁNICAS ENCONTRADAS EN EL ESTADO DE MÉXICO

Foto: ngeographicenespanol.com

Toluca, Estado de México, 23 de septiembre de 2021.-

Amigos de Mexiquense Radio, soy Edwin Ramos, locutor del 91.7 FM Amecameca. Esta vez, hagamos un viaje al pasado prehispánico para conocer cinco esculturas que fueron encontradas en territorio mexiquense.

Tláloc

Tláloc, el dios de la lluvia, es una de las figuras más importantes de la cultura mexica. En la localidad de Coatlinchán, se descubrió el monolito que la gente llamaba “La Piedra de los Tecomates”. Permaneció durante varios siglos en el fondo de un barranco. Tiene una altura de siete metros y un peso de 168 toneladas. El 15 de abril de 1964 fue trasladado a las afueras del Museo Nacional de Antropología, lugar en el que aún reside. Su desplazamiento puede verse en la película La Piedra Ausente.

Xochipilli

Xochipilli, “el señor de las flores”, es una de ellas. Pertenece al periodo Postclásico Tardío, distinguido por la aparición de la Triple Alianza. Se trata de una divinidad relacionada con la música, la danza, el juego y el placer sexual. Esta escultura prehispánica procede del municipio de Tlalmanalco. Su vestidura alude a la piel del cipactli, animal con el que los dioses formaron la Tierra. Además, destaca por tener relieves en forma de flores que simbolizan la fertilidad y la vida.

Foto: mxcity.mx

Piedra del conejo

Ubicado en la cabecera municipal del municipio de Amecameca, este monolito de andesita, material ígneo volcánico, data del siglo VII, tiempo en el que en la zona habitó la cultura chichimeca. Sus relieves destacan por tener un numeral que se acompaña tanto de un sahumador como de un conejo que miran hacia los volcanes. Cuenta con seis escalones que permiten subirse en ella. El lugar en el que reposa está considerado como un centro ceremonial del Iztaccíhuatl y Popocatépetl.

Foto: elsoldemexico.com.mx

Contorsionista

En el municipio de Tlatilco fue encontrado el acróbata, una pieza arqueológica antropomorfa que representa a un individuo en ejercicio de contorsionismo que data del periodo Preclásico Medio, comprendido entre el año 1200 al 400 antes de Cristo. Su postura se relaciona con la práctica de un rito o el consumo de psicotrópicos. Tiene elementos cincelados como el pelo chino, un rasgo asociado al inframundo y usa taparrabos, prenda común utilizada por los contorsionistas.

Vasija del mono de obsidiana

La vasija del mono de obsidiana fue localizada en el municipio de Texcoco. Elaborada con obsidiana dorada, proveniente de la Sierra de las Navajas, Hidalgo, se cree que la comunidad de Acohualcan la realizó. El coleccionista y médico, Rafael Lucio, la adquirió en 1869 y la vendió al Museo Nacional de Antropología por 600 pesos. Esta pieza apareció en el Catálogo de las colecciones Histórica y Arqueológica del Museo. En 1985 fue robada del recinto, junto con otras piezas, pero las encontraron y regresó a este sitio en 1989.