PENICILINA: ¿CUÁNDO Y POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE SU DESCUBRIMIENTO?

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*Antes de su descubrimiento no existía un tratamiento eficaz para infecciones como la neumonía, la gonorrea o la fiebre reumática.

Toluca, Estado de México, 04 de agosto de 2021.-

La penicilina es un medicamento que cambió la historia de la medicina y que nació de la unión de tres elementos: una casualidad, la comprobación de ese hallazgo fortuito, y la producción a escala con una visión de salud pública; fue el primer antibiótico en ser descubierto y, todavía hoy, es uno de los más usados para combatir infecciones por bacterias.

Antes de su descubrimiento no existía un tratamiento eficaz para infecciones como la neumonía, la gonorrea o la fiebre reumática, por lo que, su invento, marcó el comienzo de la era de los antibióticos.

Fue en 1928, cuando Alexander Fleming estaba estudiando la influenza. La historia cuenta que había vuelto de unas vacaciones cuando se dio cuenta de que en una placa de Petri, las colonias de la bacteria Staphylococcus aureus no crecían en unas zonas de cultivo que habían sido contaminadas accidentalmente por un moho verde.

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Posteriormente, aisló el moho (el Penicillium notatum), lo cultivó y descubrió que producía una sustancia capaz de matar muchas bacterias comunes. Un producto de una casualidad, tanto que la Real Academia Española lo utiliza para ejemplificar la palabra serendipia, un hallazgo valioso que ocurre de manera accidental.

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Fleming publicó sus investigaciones un año después, pero no tuvo éxito en aislar la penicilina como un compuesto terapéutico y, durante la década siguiente, envió el moho a quien se lo solicitara con la esperanza de que otro lo lograra.

En la Universidad de Oxford, el bioquímico alemán Ernst Chain, le propuso a su supervisor, Howard Florey, tratar de aislar el compuesto. El equipo dirigido por Florey lo logró: el 25 de mayo de 1939, inyectaron a ocho ratones con una cepa virulenta de Streptococcus: los cuatro que recibieron la penicilina sobrevivieron.

         Foto: Ernst Chain (Wikimedia/Profgeorgev)

En agosto de 1940, el artículo que describía la purificación, producción y uso experimental de la penicilina fue publicado en The Lancet y seis meses después se hizo la primera prueba en un humano, un policía de Oxford que tenía una severa infección. El paciente mejoró, pero la escasez del fármaco hizo que no se pudiera continuar el tratamiento y falleció poco después.

Las siguientes pruebas completas con humanos fueron exitosas, pero ya había estallado la Segunda Guerra, contexto que impedía a las farmacéuticas británicas embarcarse en la producción a escala de la penicilina.

En ese contexto, Florey y Chain tuvieron entonces lo que hoy llamaríamos “visión emprendedora” y viajaron a Estados Unidos para interesar a las autoridades y farmacéuticas locales en la producción. La guerra avanzaba y la posibilidad de contar con un antibiótico potente para tratar a los heridos abría grandes esperanzas.

Los investigadores de este lado del Atlántico innovaron en cuanto a la técnica de producción: la fermentación profunda permitió desarrollar enormes cantidades del medicamento.

Para septiembre de 1943, el stock era suficiente para abastecer la demanda de las fuerzas aliadas, y fue en el frente donde la penicilina terminó demostrando su inconmensurable valor: mientras en la Primera Guerra Mundial la mortalidad por neumonía bacteriana fue del 18%, en la Segunda cayó a menos del 1%.

En 1945, Fleming, Chain y Florey, ganaron el Premio Nobel de Medicina por iniciar la era de los antibióticos.
Desde entonces, los antibióticos de penicilinas han salvado una enorme cantidad de vidas en el mundo entero; a más de 70 años, los antibióticos relacionados con la penicilina siguen estando entre las drogas más usadas y salvan millones de vidas en el tratamiento de las infecciones.

Con información de: caeme.org.ar | fondecyt.gob.pe