SE ACERCA A MÉXICO “PALOMILLA DEVORA NOPALES”

Hasta ahora la palomilla del nopal no ha sido detectada en México, sin embargo, el biólogo Fornoni, consideró que el riesgo de que ingrese es alto.

Foto: UNAM

Ciudad de México, 20 de julio de 2021.-

La llamada “palomilla del nopal” (Cactoblastis cactorum), un insecto invasor proveniente de Sudamérica que se localiza en el Caribe, cerca de la frontera sur mexicana, amenaza 107 especies de nopales nativos y cultivados en México.

Esta palomilla tiene un alto potencial de consumir los nopales mexicanos, tanto los que usamos con fines comerciales como las especies nativas de nopal que tiene México”, afirmó el biólogo Juan Enrique Fornoni Agnelli.

El investigador del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM, desde hace diez años estudia en el Laboratorio de Interacciones Planta-Animal, junto con sus colaboradores Karina Boege Paré y César Domínguez Pérez Tejada, cómo esta especie invasora ha realizado el recorrido de Sudamérica al Caribe a consecuencia de la migración promovida por el hombre.

Este insecto fue paradigmático para el control biológico de las nopaleras ruderales, es decir, especies de cactáceas (nopales del género Opuntia) que fueron promovidas en otras partes del mundo y se volvieron plaga.

En Australia los ganaderos quisieron controlar esta plaga y buscaron un enemigo natural de este cactus, y lo encontraron en Sudamérica, donde existen especies de nopales parecidas a las que hay en el resto de América. Este insecto es muy eficiente controlando las poblaciones de Opuntia porque les come la penca por adentro, pudre a un individuo entero, y eso hace que la productividad de nopal se reduzca muchísimo”, explicó.

De 1930 a 1940 fue llevado a Sudáfrica con el mismo propósito, y de ahí a la isla de Nueva Caledonia, Hawaii, para luego introducirse en el Caribe, a través de las Antillas Holandesas en 1957.

Entonces el insecto comenzó a moverse por el Caribe, donde las especies de nopal que ataca son nativas, lo que es similar a provocar la extinción de especies endémicas”.

En esa región se trasladó también de manera natural por eventos como huracanes y tormentas tropicales, y llegó a Florida en 1989 donde invadió la zona de la península y el Golfo de México en el área que corresponde a Estados Unidos, donde hay muchos nopales en la costa.

Hoy lo tenemos a 800 kilómetros de la frontera con Tamaulipas, en el Golfo de México, está muy cerca de entrar al país. En 2005 se detectó en Isla Mujeres e Isla Contoy, en Quintana Roo, y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SAGARPA), a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad (SENASICA), controlaron esta invasión. En 2009 se declaró que México estaba libre de este insecto invasor, pero se inició un programa de monitoreo y control intensivo en la zona más vulnerable, que es la frontera norte, el Golfo de México y la península de Yucatán”, narró el científico universitario.

Hasta ahora la palomilla del nopal no ha sido detectada en territorio nacional, sin embargo, Fornoni consideró que el riesgo de que ingrese es alto.

Es una de las 20 especies que se monitorean en todas las aduanas de México, por el alto riesgo que tiene para la seguridad fitosanitaria del país”, señaló.

En México se producen 350 mil toneladas de penca al año, con cerca de 50 mil productores involucrados en varios estados del país, puntualizó Fornoni.

Asimismo, señaló que hay muchas afectaciones potenciales, no solo a la economía, sino también al desarrollo social de muchos sitios del país, además de los efectos en los recursos genéticos que tiene México como reservorio y centro de biodiversidad, donde las cactáceas han sido domesticadas.

Estamos haciendo análisis de riesgo de invasión, combinando herramientas de modelado de nicho ecológico con herramientas de la biología evolutiva, con marcadores moleculares”, detalló.

Esas dos fuentes de evidencia ayudarán a realizar análisis de riesgo geoespaciales para poder modelar cómo sería la invasión, por qué partes de México entraría y cómo se dispersaría, aseveró.

Con información de: Comunicado UNAM