EL CAMINO PARA UNA PATERNIDAD INTEGRAL Y LOS RETOS EN MÉXICO

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Toluca, Estado de México, 16 de junio de 2021.-

Derivado de que los roles de género (categoría en la que se agrupan todos los aspectos psicológicos, sociales y culturales de la femineidad-masculinidad), son producto de un proceso histórico de construcción social, los tiempos que actualmente corren obligan a reformular este tipo de creencias y relaciones en nuestra sociedad; luego de que las características económicas, sociales, políticas, jurídicas y psicológicas, además de las sexuales, han ido cambiando con el tiempo y la creación de nuevas tecnologías.

Históricamente, en México es posible identificar ciertos elementos afincados a estas expectativas en la familia, donde “el ser papá” obliga a los varones a cumplir con el rol de proveedor económico-material; asumir una posición de autoridad respecto al resto de los integrantes; así como involucrarse menos que las mujeres en el ámbito doméstico y en el desarrollo de hijas e hijos. En general, de los varones se espera liderazgo, valentía, fuerza y estabilidad económica.

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Por otro lado, el “ser madre” implica que a las mujeres se les destinan aquellas labores relacionadas con el hogar; servir y atender a otros; además de la responsabilidad de educar a los hijos. En general, se espera que la mujer sea pasiva y dependiente. Provocando con esto una relación desequilibrada de poder y distanciamiento entre los miembros, donde el hombre es el dominante mientras que la mujer, su papel y tareas, tienden a ser devaluadas socialmente.

Sin embargo, la familia constituye el espacio primario para la socialización de sus miembros y, aunque en gran medida la idea que se tiene sobre el rol de padre, madre, esposa o esposo, está condicionada en gran medida por la sociedad, lo cierto es que las interacciones que ocurren en cada familia estimulan el sistema de diferenciación de valores y normas entre ambos sexos.

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En este contexto se puede desarrollar una paternidad integral, la cual entiende al espacio familiar como un conjunto de interacciones en torno a temas diversos: como alimentación, salud, juego, limpieza, recreación, educación, intimidad, cultura, entre otros. En este, es importante que los integrantes participen de manera activa y sostenida con actitudes respetuosas de los derechos humanos del resto de las y los integrantes de la familia, a fin de enriquecer esas interacciones.

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Con ello, dentro del contexto de nuestro país, existe un doble reto a superar:
* El primero implica identificar que las mujeres asumen, de manera creciente, un papel de proveedoras; donde, desde el 2015, en el 29 por ciento de los hogares la principal figura proveedora era una mujer.
* El segundo se relaciona con los hombres, donde su ámbito de crecimiento no debe quedar limitado al laboral, ya que el hogar también es un espacio a desarrollar; desde interactuar más activamente con los miembros de la familia, hasta asumir tareas dentro del hogar, así como aquellas actividades enfocadas a cuidar de otros.

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Con información de: SciELO.sld.cu | Congresooaxaca.gob.mx |Lasillarota.com | Montesinos, Rafael, La nueva paternidad: expresión de la transformación masculina.