EL PISO PÉLVICO, SU IMPORTANCIA EN HOMBRES Y MUJERES

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Toluca, Estado de México, 09 de junio de 2021.-

El piso pélvico es un grupo de músculos y otros tejidos que forman una especie de cabestrillo o hamaca a través de la pelvis.

En la mujer, sostiene en la posición adecuada los órganos pélvicos, como son la vejiga y uretra, el útero, la vagina y el recto, para que puedan funcionar adecuadamente. De no ser así, se podrían producir uno o varios prolapsos, que sería el descenso o caída hacia el exterior de alguno de los órganos citados. En cuanto a las repercusiones sexuales, se puede presentar incontinencia urinaria y/o dolor durante el coito.

En hombres, el suelo pélvico masculino se sitúa en la parte inferior de la pelvis, y actúa como base o como “cierre” del compartimento abdómino-pélvico, que es el espacio en el que se encuentran las vísceras. Abarca desde el hueso púbico (justo encima de la base del pene) hasta el cóccix (parte final de la columna vertebral); de lado a lado es el espacio comprendido entre los dos huesos laterales que sientes al sentarte, llamados isquiones.

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Tal y como sucede en las mujeres, la hipotonía o suelo pélvico bajo tiene un impacto negativo, donde la hipertonía o tensión en la musculatura tiene un componente significativo en los desórdenes dolorosos (el dolor pélvico crónico, los prolapsos o los síntomas urinarios obstructivos bajos) y en especial, en los sexuales (principalmente relacionados con disfunciones). Sin embargo, la rehabilitación del suelo pélvico como tratamiento de la disfunción eréctil no está indicada ya que solo es auxiliar en la diminución del dolor eyaculatorio.

Para fortalecer esta zona del cuerpo, en ambos casos se utilizan los ejercicios de Kegel. Estos se enfocan en ayudar a controlar el flujo de la sangre en la zona, además son uno de los tratamientos básicos a la hora de tratar la incontinencia. Para ello, tanto hombres como mujeres deben identificar los músculos utilizados durante la micción. En un inicio, estos se pueden localizar al momento de ir al baño, se puede detener la micción a mitad de camino o contraer los músculos que impiden la liberación de gases. Una vez identificados, puedes realizar los ejercicios en cualquier posición, aunque al principio te resultará si te acomodas en el suelo de tu casa.

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Después, aprieta los músculos del suelo pélvico, mantén la contracción durante tres segundos y luego relájate durante tres segundos. Inténtalo varias veces seguidas y con regularidad, sin esforzarte en exceso, ni contengas la respiración, manteniendo el abdomen, los glúteos y los muslos relajados. Cuando tus músculos se fortalezcan, trata de hacer los ejercicios de Kegel mientras estás sentado, de pie o caminando (nunca cuando estés evacuando; ya que podría, por ejemplo, impedir que tu vejiga se vacíe del todo u ocasionar algunos otros problemas de salud). Cuando te sientas más cómodo, existe una gran variedad de posiciones, similares al yoga, y aditamentos que podrían ayudarte en la realización de estos ejercicios. Recuerda siempre acudir a tu médico si tienes dudas o molestias.

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*Con información de: Elmundo.es |Efesalud.com |Medlineplus.gov