ALERTAN DE NUEVAS REACCIONES NUCLEARES EN CHERNOBYL

Los recuentos de neutrones están aumentando lentamente, y los expertos tienen algunos años para descubrir cómo sofocar la amenaza.

ALERTAN DE NUEVAS REACCIONES NUCLEARES EN CHERNOBYL Foto Reuters

Kiev, Ucrania; 9 de mayo de 2021.

Han pasado 35 años de la explosión en la planta de energía nuclear de Chernobyl en Ucrania; pero las reacciones de fisiones continúan ardiendo en masas de combustible de uranio enterradas en lo profundo de una sala del reactor que explotó.

Actualmente los investigadores ucranianos están luchando para determinar si las reacciones desaparecerán por sí solas o si requerirán intervenciones extraordinarias para evitar otro accidente.

“Es como las brasas en un pozo de barbacoa”, afirmó el científico Neil Hyatt, químico de materiales nucleares de la Universidad de Sheffield.

Anatolii Doroshenko del Instituto de Problemas de Seguridad de las Plantas de Energía Nuclear (ISPNPP) en Kiev, Ucrania, informó en días pasados que los sensores están rastreando un número creciente de neutrones, una señal clara de que está ocurriendo el proceso de fisión, que fluye desde una habitación inaccesible.

“Hay mucha incertidumbre. Pero no podemos descartar la posibilidad de un accidente”, afirmó Maxim Saveliev de ISPNPP.

Saveliev agregó que los recuentos de neutrones están aumentando lentamente, y los expertos tienen algunos años para descubrir cómo sofocar la amenaza.

El 26 de abril de 1986, cuando parte del núcleo del reactor de la Unidad Cuatro se derritió, las varillas de combustible de uranio, su revestimiento de circonio, las varillas de control de grafito y la arena arrojadas al núcleo para tratar de extinguir el fuego se fundieron en lava. Fluyó a las salas del sótano de la sala del reactor y se endureció en formaciones llamadas materiales que contienen combustible (FCM), que están cargados con aproximadamente 170 toneladas de uranio irradiado, el 95% del combustible original.

Un años después de la explosión, se construyó un sarcófago de hormigón y acero, que fue llamado “Refugio”, el cual albergar los restos de la Unidad Cuatro, donde se permitió que el agua de lluvia se filtrara, para moderar los neutrones y, por lo tanto, aumenta sus probabilidades de golpear y dividir núcleos de uranio, las lluvias a veces elevaban el conteo de neutrones. Después de un aguacero registrado en junio de 1990, un científico ingresó a la la sala del reactor dañada, y roció una solución de nitrato de gadolinio, que absorbe neutrones. Varios años después, la planta instaló rociadores de nitrato de gadolinio en el techo del Refugio. Pero el aerosol no puede penetrar eficazmente en algunas habitaciones del sótano.

En el 2016 se registró un deslizamiento sobre el refugio, con lo cual las autoridades de Chernobyl supusieron que cualquier riesgo de criticidad se desvanecería. La estructura de 1.500 millones de euros estaba destinada a sellar el Refugio para que pudiera estabilizarse y finalmente desmantelarse.

La amenaza no se puede ignorar. A medida que el agua continúa retrocediendo, el temor es que “la reacción de fisión se acelere exponencialmente”, dice Hyatt, lo que lleva a “una liberación incontrolada de energía nuclear”. No hay posibilidad de que se repita lo ocurrido en 1986, cuando la explosión y el incendio enviaron una nube radiactiva sobre Europa.

Saveliev explica que aunque cualquier reacción explosiva sería contenida, podría amenazar con derribar partes inestables del destartalado Refugio, llenando el NSC con polvo radiactivo.

El resurgimiento de las reacciones de fisión no es el único desafío al que se enfrentan los guardianes de Chernobyl, debido a la radiación intensa y alta humedad, los FCM se están desintegrando, generando aún más polvo radiactivo que complica los planes para desmantelar el Refugio.

Con información de Infobae.