EL ENTIERRO HUMANO MÁS ANTIGUO DE ÁFRICA ES DE UN NIÑO

Este estudio contribuye con nuevos datos al conocimiento sobre cómo las poblaciones de la Edad de Piedra Media

(Foto: CENIEH)
Kilifi, Kenia; 06 de mayo de 2021.-

El entierro de un niño, de aproximadamente unos 3 años de edad, se ha convertido en el más antiguo de África, luego de que fuera sepultado en la entrada de la cueva de Panga ya Saidi, Kenia, hace unos 78 mil años.

Así lo dio a conocer el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), detallando que el descubrimiento de este menor, mismo que pertenece a nuestra especie (Homo sapiens), ha sido publicado en la revista Nature, en un estudio coliderado CENIEH, el Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (MPI-SHH, Jena) y los Museos Nacionales de Kenia (MNK, Nairobi).

Desde que comenzaron las excavaciones en 2010, Panga ya Saidi ha sido un enclave fundamental para investigar el origen de nuestra especie y, aunque el origen y desarrollo de las prácticas mortuorias en África siguen siendo un misterio, este estudio contribuye con nuevos datos al conocimiento sobre cómo las poblaciones de la Edad de Piedra Media (MSA por sus siglas en inglés, Middle Stone Age) interactuaban con los muertos.

El yacimiento es verdaderamente único. Las sucesivas temporadas de excavación en Panga ya Saidi lo sitúan como un yacimiento clave en la costa del este de África, con un registro extraordinario de 78.000 años de actividades culturales, tecnológicas y simbólicas”, detalla   Nicole Boivin, investigadora principal del proyecto de investigación original y directora del Departamento de Arqueología del MPI-SHH.

En 2013 se encontraron los primeros fragmentos de hueso, pero no sería hasta la excavación de 2017 cuando la cavidad circular en la que se hallaba el cuerpo quedó completamente expuesta. Esta se encontraba situada a unos tres metros por debajo del suelo actual de la cueva, rellena de sedimento y una acumulación de huesos frágiles y muy degradados.

En ese momento, no estábamos seguros de qué habíamos encontrado. Los huesos eran demasiado delicados para estudiarlos in situ”, señala Emmanuel Ndiema, de los Museos Nacionales de Kenia; “Estábamos entusiasmados con el hallazgo, pero pasaría un tiempo antes de que comprendiéramos su importancia”, finalizó.

El bloque fue transportado primero a Nairobi y luego a Burgos, para su excavación y análisis especializado en los laboratorios de Conservación y Restauración, Arqueometría, Cartografía Digital y Análisis 3D, y Microscopía y Microtomografía Computarizada del CENIEH. Dos dientes, visibles en la superficie durante la excavación inicial de laboratorio del bloque de sedimento en el NMK, llevaron a los investigadores a sospechar que los restos podrían ser humanos.

El trabajo llevado a cabo por el Grupo de Antropología Dental del CENIEH, confirmó que los dientes pertenecían a un niño humano de 2,5 a 3 años, que más tarde fue apodado “Mtoto” (“niño” en suajili).

El análisis microscópico de los huesos y del suelo circundante confirmó que, tras ser depositado en la cavidad, el cuerpo había sido cubierto con tierra rápidamente. Mtoto se hallaba en posición flexionada, con las rodillas hacia el pecho, recostado sobre su lado derecho. La evidencia tafonómica apunta al uso de un sudario o mortaja o a un enterramiento en tierra densamente apretada. Aún más importante, como señala Martinón-Torres, es que “la posición y rotación de la cabeza sugiere la utilización de un soporte perecedero, a modo de almohada, lo que indica que la comunidad pudo involucrarse en algún tipo de rito funerario”.


La datación por luminiscencia sitúa a Mtoto hace 78 mil años de antigüedad, por lo que representa el enterramiento humano más antiguo conocido en África hasta la fecha. Los enterramientos posteriores de la Edad de Piedra en África también incluyen a personas jóvenes, lo que sugiere un tratamiento especial de los cuerpos de los niños en este período de la prehistoria.

*Con información y foto de: CENIEH.es