¿Ciberacoso o broma?

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Toluca, Estado de México, 03 de mayo de 2021.-

Es común que entre amigos se hagan bromas el uno al otro; sin embargo, hay veces en que es difícil saber si alguien busca solo divertirse o si solo está tratando de herirte, especialmente en línea, donde los canales de comunicación se prestan a una interpretación relativamente flexible ¿te ha pasado?.

“Era solo una broma”, “no te lo tomes tan en serio”, “estás haciendo esto más grave de lo que es”, son algunas de las cosas que pueden decir y, al final, levantar alertas sobre la conducta de ciertas personas, especialmente en redes sociales, las plataformas de mensajería, las plataformas de juegos y los teléfonos móviles.

Sin embargo, el ciberacoso, ciberbullying, o intimidación por medio de las tecnologías digitales, tiene varias características que lo separan de una broma que quizá se “salió de control”, entre estas se encuentran: un compartimento que se repite; no hay reciprocidad de una persona a otra; las acciones buscan atemorizar, enfadar, humillar, controlar o poner en riesgo a alguien.

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Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) ejemplos de un claro ciberacoso son:
-Difundir mentiras o publicar fotografías vergonzosas o íntimas de alguien en las redes sociales
-Enviar mensajes hirientes o amenazas a través de las plataformas de mensajería
-Hacerse pasar por otra persona y enviar mensajes agresivos en nombre de dicha persona
– Ignorar la petición de la víctima de no realizar o detener este tipo de acciones

La Unicef también recuerda que en muchos de los casos, el acoso cara a cara y el ciberbullying ocurren juntos a menudo; sin embargo, el ciberacoso deja una huella digital; es decir, un registro que puede servir de prueba para ayudar a detener el abuso.

Consecuencias del ciberacoso
La víctima siente como si la estuvieran atacando en todas partes, dentro las redes y centros de mensajería, e -incluso- hasta en su propia casa. Al afectado puede parecerle que “no hay escapatoria posible”; sin embargo, de no detenerse o recibir ayuda a tiempo, las consecuencias pueden durar largo tiempo y afectar a la víctima de muchas maneras, tanto mental como físicamente.

Algunas señales del ciberacoso son: sentir preocupación, vergüenza, enojo, inquietud, culpa, temor, baja autoestima. Perder interés en cosas que anteriormente se disfrutaban, o tener falta de concentración y motivación. Falta de apetito o sueño, también cansancio extremo, dolores de estómago y de cabeza, depresión.

En casos extremos, el ciberacoso puede hacer que el afectado se lastime físicamente e incluso llevarlo a quitarse la vida.

Hacer frente al ciberacoso
Ser víctima de intimidación por medio de las tecnologías digitales puede afectar a las personas de muchas formas, independientemente de la edad o género. Sin embargo, es posible superarlo, recuperar la confianza en uno mismo e incluso la salud.

Si piensas que te están acosando, lo primero que debes hacer es buscar ayuda de alguien en quien confíes. Si eres menor de edad es importante que le informes a tu familia o profesores y directivos de confianza y compartirles de qué manera te gustaría abordar el problema.

También puede ser importante mostrar al acosador que su comportamiento es inaceptable. En caso de continuar se puede acudir a una figura de autoridad.

Reúne pruebas, mensajes de texto y capturas de pantalla de las publicaciones te ayudarán a exponer tu situación y mostrar lo que está ocurriendo. Si el acoso ocurre en una plataforma social, recuerda que puedes bloquear al acosador e informar sobre su comportamiento en la propia plataforma.

Para que el acoso se detenga, no solo hay que detectarlo. Es fundamental denunciarlo.

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*Con información de: Unicef.org