LAS CONSECUENCIAS DE UNA MALA POSTURA

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Toluca, Estado de México; 14 de abril de 2021.-

La postura, en los seres humanos, se define como la posición del sistema músculo-esquelético que adopta cada individuo, tanto en movimiento (postura dinámica), como cuando no estamos en descanso -ya sea sentados, de pie o al dormir- (postura estática). Sin embargo, esta se encuentra no solo relacionada con nuestro estado físico, también se relaciona con el estilo de vida, hábitos diarios y emociones de cada persona.

Una buena postura consiste en la alineación simétrica del cuerpo en torno al eje de gravedad, en nuestro caso es la columna vertebral, manteniendo la cabeza erguida, la pelvis centrada y las extremidades ubicadas de modo que el peso del cuerpo quede repartido equitativamente. Mantener una buena postura es importante, especialmente si tu trabajo requiere mantenerte sentado durante una larga jornada laboral, ya que el descuido de esta se traduce en afectaciones, tanto físicas como psicológicas.

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Dentro del primer rubro, la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo calcula que entre un 60 y un 90 por ciento de la población es susceptible a padecer dolores lumbares o cervicales en algún momento de su vida por cuestiones laborales.

Estas pueden ser:
-Deformaciones en la columna. Una mala postura puede ocasionar enfermedades como dorsalgia, que es un dolor intenso en la región dorsal de la columna vertebral.
-Deformaciones en el cuello o cervicalgia. Comúnmente definido como una “molestia del cuello”, es el resultado de pasar largos periodos en una posición forzada.
-Problemas en articulaciones y tendones o epicondilitis. Estar largas jornadas tecleando o moviendo la muñeca para utilizar el mouse, en un escritorio inadecuado, puede ocasionar inflamación en los tendones que unen los músculos del antebrazo y de la mano con el epicóndilo.
-Mayor riesgo de lesiones. Al adoptar una mala postura, el peso del cuerpo queda mal distribuido y, por tanto, habrá zonas que queden desprotegidas.
-Dolor lumbar. Este deriva de una vida sedentaria, al permanecer, por ejemplo, muchas horas sentados con la espalda encorvada; también puede aparecer al estar mucho tiempo de pie con la pelvis en una mala posición o después de cargar algo muy pesado.

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Por su parte, un estudio de la Universidad Estatal de San Francisco apunta que las personas con mala postura reportan una mayor sensación de depresión y niveles más bajos de energía, que sus contrapartes con mejor postura; resultados tomados tras el análisis a un grupo de estudiantes.

En este sentido podemos encontrar:
-Afectaciones en la productividad. En términos crudos, la empresa española Más Vida Red encontró que hasta un 68 por ciento de los trabajadores pasa una media de 67 minutos al día moviéndose y reorganizando su espacio de trabajo, esto con la finalidad de acomodarse mejor; a la semana, esto se traduce en 5.6 horas de tiempo improductivo.
-Se percibe como falta de respeto. Las posturas incorrectas son vistas como malos hábitos generando, por lo tanto, genera una predisposición del empleador o compañeros a fijarse en otras fallas o problemas y, el efecto acumulativo éstos, puede ocasionar un despido.
-Pérdida de autoconfianza e imagen. Una buena postura, mejora la imagen que perciben tanto los demás como nosotros mismos. Quienes se sientan con los hombros caídos y la espalda encorvada, tienen, con frecuencia, una menor autoconfianza, menor autoestima, así como sentimientos inferiores de seguridad y motivación. En cambio, enderezar la espalda mientras caminamos o nos sentamos, mientras estamos frente a alguna autoridad, mejora la percepción del resto de las personas y, a nivel personal, se interpreta como una posición privilegiada, de seguridad o incluso audacia.

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Finalmente, entre los beneficios de una buena postura encontramos que esta ayuda a mejorar la función respiratoria, permitiendo con ello el aumento de la capacidad pulmonar y una circulación, previniendo así el cansancio y la fatiga crónica, además de optimizar las funciones del organismo. También ayuda a generar una sensación de bienestar general, al favorecer una mejor respiración y evitar dolores musculares, mejorando con ello el estado de ánimo y concentración.

En suma, además de beneficiarnos físicamente y estéticamente, una buena postura se traduce en una persona más productiva, con mejor rendimiento, confianza y actividad mental.

*Con información de: Masquenegocio.com | Rehabilitacionpremiummadrid.com | Vitonica.com

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