CRUZ DE LA SEMANA SANTA EN IZTAPALAPA ES DEDICADA A FALLECIDOS POR COVID-19

Foto Captura de pantalla

Ciudad de México; 23 de marzo de 2021.-

Hace 178 años, los antiguos pobladores de Iztapalapa representaron por primera vez la pasión y muerte de Jesús de Nazaret, como un tributo y gratitud a la imagen del Santo señor de la Cuevita, por haber terminado con una mortal pandemia que entonces castigaba a la población de México con muerte, angustia y desolación.

Desde entonces la representación de la Semana Santa se realiza religiosamente cada año y esta vez, por segunda ocasión, también en un ambiente de pandemia.

Por eso la cruz principal que año con año se ensambla para la dramatización lleva implícito un mensaje de fe, consuelo, alivio, resignación y el clamor renovado para que cesen las miles de muertes que ha causado la pandemia por el nuevo coronavirus.

Es un acto de respeto hacia el pueblo de México por esta pandemia que se pasó. Se talló con sentimiento, se podría decir, pensando en la gente que ha fallecido, se podría decir que esta cruz es una cruz del COVID porque, desgraciadamente, mucha gente del pueblo de Iztapalapa falleció, mucha, muchísima gente”, relata el oficial carpintero Ángel Juárez López.

Ángel Cruz es el carpintero que, desde hace 45 años, elabora la cruz donde es levantado el actor en el papel de Jesús de Nazaret, en la representación de la Semana Santa en Iztapalapa.

La cruz pesa aproximadamente 90 kilos, está elaborada de madera de pino y mide más de seis metros de altura por tres y medio metros de patíbulum. Cada año se elabora una nueva cruz que al término de la representación se obsequia al actor en el papel de Jesús.

Como los actores, don Ángel no cobra por construir la cruz. Es un tributo, una especie de diezmo que este año también brinda a Dios, con el mismo propósito de hace más de un siglo: salvar de la muerte y de la terrible enfermedad a todos los fieles devotos.

Eugenio Zetina.