LAS CONSTELACIONES FAMILIARES DE BERT HELLINGER

(Foto: Matheus Bertelli)

Toluca, Estado de México; 18 de febrero de 2021.-

Bert Hellinger teólogo y espiritualista alemán que nació en 1925 en Stuttgart, Alemania, fue el encargado de crear una forma de terapia emocional de grupo llamada “constelaciones familiares”, con la tesis de que las familias tienen determinados órdenes naturales (denominados “órdenes de amor”), y cuando estos se trastocan surgen situaciones conflictivas que repercuten en las generaciones sucesivas.

Hellinger observó que inconscientemente las personas asumen patrones familiares destructivos de ansiedad, depresión, ira, culpa, soledad, alcoholismo e incluso enfermedades como una forma de “pertenecer” a sus familias. Esta hipótesis pseudocientífica postula que los miembros de una familia se influyen recíprocamente en su salud y en su conducta, en un orden familiar dirigido por una conciencia común, la cual hace que nadie sea excluido; así, cuando un miembro de la familia es olvidado o dejado de lado, volverá a aparecer de algún modo en forma de identificaciones o implicancias con otros miembros del grupo.

En este sentido, además dictan que lo que una generación deje de resolver será la generación siguiente la que intente resolverlo, incluso inconscientemente. Es decir, la situación actual de una persona y sus conflictos están directamente relacionados con los conflictos, vivencias y alegrías de sus antepasados; por ello, señalan necesario encontrar un orden nuevo para esas estructuras familiares, desencadenando así una resolución de los problemas actuales.

(Foto: Pixabay.com)

Los asuntos no resueltos de los sistemas familiares anteriores (sucedidos dentro e incluso fuera de la familia) pueden afectar a una persona, manifestándose en forma de destinos trágicos, enfermedades, trastornos psíquicos y físicos y comportamientos conflictivos. Se trata de identificar los conflictos familiares, tanto en la familia de origen como en la presente, y cambiar el sufrimiento u otros problemas presentes en diferentes generaciones de la familia.

Con este método, Hellinger intenta también hacer un abordaje social, postulando la importancia de tener en cuenta las consecuencias de la violencia política. Señala que si las decisiones políticas no toman en cuenta valores éticos justos, no existen ganadores. Según él, futuros descendientes (ciudadanos), padecerán los destinos de sus antecesores (personas concretas), con ello, los hijos de los ocasionadores de violencia, se identificarán con sus víctimas y el dolor ocasionado se transmitirá generacionalmente.

Para crear una terapia de este tipo son necesarios grupos de entre 15 a más de 500 personas, entre estos habrá diversas clases de asistentes: los participantes, los “representantes” y los simplemente espectadores. Los primeros, de a uno, irán exponiéndole al terapeuta el tema a “representar”: problemas económicos, dificultades en su pareja o en su familia, y problemas de salud tanto física como mental. Cada participante intentará tener presente su árbol genealógico, especialmente los sucesos trágicos o conflictivos presentes en su familia de origen.

                  Bert Hellinger (Foto: CeStu)

El terapeuta elegirá que miembros de la familia serán representados primeros y el participante elegirá entre el público a personas que representen a su núcleo familiar e incluso a él mismo. El participante colocará a estas personas en el lugar y en la dirección que intuitivamente siente. Luego les pedirá a los representantes que expresen cómo se sienten, desencadenando lo que Bert Hellinger denomina un proceso fenomenológico: los “sustitutos”, quienes comienzan a actuar como las verdaderas personas o representaciones abstractas (como alguna enfermedad o sentimiento), e irán diciendo lo que perciben y sienten.

El desenlace de estas manifestaciones expresará los vínculos de amor y dolor que unen a las familias, pudiendo salir a la luz razones y secretos. Es entonces cuando aparece una “imagen-solución”, en el cual todos los miembros “representantes” se sienten bien y provoca un alivio para el participante, siendo un paso inicial para la resolución de sus relaciones negativas existentes.

Sin embargo, es cierto que estas “constelaciones familiares” han creado controversias en relación a si tienen un alcance científico y profesional responsable, esto como resultado de lo multitudinarias que llega a ser este método, que las sesiones no remiten a la historia clínica de los pacientes y solo observan los sucesos trágicos familiares, muchas veces, de manera rápida y poco profunda, en comparación con algunos conflictos que pueden incluso tomar más sesiones.

*Con información de: DW |Psicologia-online.com

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