FIGURAS ENIGMÁTICAS EN LA ÉPOCA DE ORO DEL CINE MEXICANO

(Foto: AGN)

Toluca, Estado de México; 03 de febrero de 2021.- Entre 1936 y 1956, la industria cinematográfica en México alcanzó uno de sus mejores momentos, convirtiéndose en el centro de las películas comerciales de Latinoamérica y habla hispana, durante ese período ejerció una influencia decisiva en la construcción de una cultura y una identidad nacional para los mexicanos.

En este periodo, durante la Segunda Guerra Mundial (1939), la industria cinematográfica de Estados Unidos y Europa recibió un gran golpe, donde sus materiales ahora se estaban destinados a la nueva industria armamentista, situación que favoreció a la producción cinematográfica mexicana.

En aquel momento, además de atraer a actores internaciones, nuestro país creo figuras excepcionales que quedaron dentro del imaginario cultural mexicano, e incluso internacional, al convertirse en íconos en México y de los países hispanohablantes. Desde actores y cantantes, hasta directores, formaron parte de lo que el estudioso Benedict Anderson definiría como una “comunidad nacional imaginada”.

Pedro Infante
Quizá el actor más popular y recordado de la Época de oro del cine mexicano. Su estilo alegre y carismático cautivó al público, pero sus actuaciones valientes y pícaras serían las que le ganarían la admiración de muchas personas en distintas generaciones; logrando representar no solo al mexicano alegre y enamorado, también al héroe urbano de la clase trabajadora, logrando una fuerte identificación entre las clases populares de México y de otros países. El mito de Pedro Infante incluía la imagen que se esperaba en todo mexicano: un hijo respetuoso, el amigo incondicional, un amante romántico, así como un hombre valiente y de palabra.

(Foto: Gob.mx)

Dolores del Río
Considerada como uno de los máximos ideales de la belleza femenina mexicana, el mito de Dolores del Río no comenzó en México, sino en Hollywood, cuando en los años veinte y treinta, la actriz alcanzó el estatus de “Diva”, algo muy difícil para una mujer de origen hispano. En su regreso a México, Dolores no solo logró mantener el prestigio del que gozó en los Estados Unidos, pudo elevarlo gracias a su eterno admirador: el director Emilio Fernández. En sus películas, Dolores resalta sus rasgos indígenas y se despoja de la imagen pétrea adquirida en Hollywood, logrando convertirse en símbolo de “lo mexicano” en el extranjero.

(Foto: Studio Publicity)

Jorge Negrete
Su atractivo personal y voz inconfundible, le elevaron a la categoría de mito de la música. Al igual que Pedro Infante, sus apariciones cinematográficas se vieron envueltas en un México que aún padecía las secuelas de los enfrentamientos civiles de la Revolución. Con sus actuaciones, Negrete logró elevar valores como la virilidad, el valor y la familia, enlazándolos con el estilo patriótico estampado en sus canciones. Esto, aunado a su preferencia por ataviarse con la indumentaria charra (luciendo chaqueta bordada, pantalón ajustado, camisa blanca con corbata de moño y un sombrero de ala ancha y alta copa cónica) lo ayudarían a reconstruir una identidad nacional.

(Foto: Pablojato)

María Félix
Poseedora de una deslumbrante presencia y belleza física, el éxito de las películas de María Félix logaría sacar a las mujeres de los papeles secundarios en el Séptimo Arte, en los que solo se les veía como madres abnegadas o novias sumisas. Su fuerte personalidad no solo le permitió dominar inmediatamente los roles de “mujer fatal” en las películas mexicanas, gracias a ella comenzaron a realizarse más películas con temáticas femeninas, en las que María cautivaría con su siempre enigmática personalidad.

(Foto: Gob.mx)

Mario Moreno “Cantinflas”
Un comediante y mimo surgido de las Carpas populares, se abrió paso en la pantalla grande al interpretar a su icónico personaje “Cantinflas”, un ingenioso sujeto curtido en los barrios mexicanos con el que lograría crear todo un género, en el que lanzaría no solo fuertes juicios y críticas contra la sociedad “pueblerina”, también arremetería con singular ahínco contra la “aristocracia desnaturalizada”, todo esto envuelto en una amalgama de carisma, sarcasmo e ingenuidad que revelaría “otra cara” de la identidad mexicana.

(Foto: Iberia Airlines)

Emilio “El Indio” Fernández Romo
Este destacado director, actor y productor, fue artífice y protagonista de la Época de Oro del cine mexicano, llegó a ser considerado uno de los mejores directores del Séptimo Arte del siglo XX en el mundo hispano. Tanta fue su influencia que a él le debemos la famosa estatuilla de los premios Óscar, donde Emilio fue convencido por su esposa para posar desnudo al momento de crear la famosa estatuilla dorada.

(Foto: DonRamon503)

Miguel Contreras Torres
Uno de los pioneros del cine mexicano, en el que empezó a trabajar en 1926, fue el único director mexicano que logró hacer la transición del cine mudo al sonoro. El trabajo de Contreras Torres estaba enfocado en exaltar el nacionalismo y el patriotismo desde el cine; constituyendo su carrera en tres ejes que marcarían gran parte del imaginario nacional: la historia patria, la temática religiosa y el costumbrismo. Participó como actor, productor, editor, director y/o argumentista en más de 50 películas.

(Foto: Popular Film)

Luis Buñuel
El llamado “Padre del Surrealismo Cinematográfico”, pese a no ser mexicano, se convirtió en uno de los mejores directores del cine en México, contribuyendo enormemente al auge de la segunda etapa de la Época de Oro, en los años cincuenta. Tras el exilio sufrido por la guerra civil española, Buñuel se naturalizó mexicano. Una de sus películas, “Los olvidados (1950)”, logró un enorme impacto en el cine mundial, al grado de ser considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

(Foto: Revista Gente y la actualidad)

*Con información de: Gob.mx |“El cine mexicano de la edad de oro y su impacto internacional”, Maricruz Castro-Ricalde (2014)