¿CÓMO DETECTAR LA DEPRESIÓN EN NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES?

El Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión invita a no subestimar este trastorno en los menores de edad.

Toluca, Estado de México; 13 de enero de 2021.- Este 13 de enero es el Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión. Es un tema delicado que frecuentemente se enfoca en los trastornos que padecen los adultos derivado de las situaciones que atraviesan; sin embargo, este día también recuerda que menos de la mitad de las niñas, niños y adolescentes reciben un tratamiento adecuado debido a que los cuidadores primarios subestiman la intensidad de la depresión de los menores de edad.

La depresión es una enfermedad psiquiátrica frecuente y seria en niñas, niños y adolescentes. De acuerdo con el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM IV), la depresión está clasificada dentro de los llamados trastornos del humor. Aproximadamente, uno de cada 20 niñas, niños y adolescentes tendrá un episodio depresivo antes de cumplir los 19 años.

Hay varios tipos de trastornos de humor que pueden afectarles, como la depresión mayor, la distimia (un estado depresivo ligero, pero de larga duración) y la llamada enfermedad maniaco-depresiva (o bipolar). Tanto niñas como niños, por igual, son susceptibles a padecer depresión antes de la pubertad; sin embargo, a partir de la pubertad, las chicas tienen más riesgo de padecerla.

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¿Qué es la depresión?
Se define como una situación afectiva de tristeza vital y profunda, mayor en intensidad y duración que envuelve a los infantes hasta afectar todas sus esferas de relación consigo mismos y con los demás, presentando sentimientos de desesperación y desaliento; la tristeza es el eje principal de la depresión infantil.
La depresión tiene un fuerte origen biológico. Los genes heredados de los padres y que son influenciados por las experiencias de vida pueden predisponer a las personas a padecer depresión.
Las causas socioambientales son: un ambiente con pocos reforzadores, rechazo o disminución significativa de reforzadores, como la muerte súbita de los padres o un cambio de poder adquisitivo en la familia, aislamiento o, en casos extremos, malos tratos.
Otras causas posibles de la depresión son: el abandono, falta de control, desesperanza, desmotivación y la distorsión de la forma de pensar. Sin embargo, los sentimientos de tristeza dependen en mayor medida de la interpretación que se hace de ellos.
Por ejemplo, las niñas y los niños incurren en errores lógicos de manera frecuente, sacan conclusiones sin información suficiente, hacen inferencias arbitrarias por prestar atención a detalles irrelevantes, sacan conclusiones a partir de hechos sin importancia, tienen un pensamiento dicotómico, es decir, sin matices: las cosas están bien o mal, son blancas o negras. Estos esquemas cognitivos inadecuados los llevan a la tríada de la depresión: visión negativa de uno mismo, del mundo y del futuro.
Asimismo, se sabe que la tasa de depresión es mayor entre las niñas, niños y adolescentes cuyos padres o familiares han presentado este tipo de trastorno, por lo que no se descarta un factor biológico en este trastorno. Pero, cuando no se encuentran razones, sucede que el niño es psicológicamente vulnerable.
También, las niñas, niños o adolescentes que sufren un fuerte estrés o que tienen una pérdida significativa en la familia; con problemas serios de atención, de aprendizaje, de conducta o de ansiedad tienen más riesgo de sufrir depresión.
Es vital poner atención al hecho de que otros problemas como abuso de sustancias, como el alcohol o marihuana, por ejemplo, con frecuencia acompañan o preceden a esta enfermedad.

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¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de un episodio de depresión infantil suelen desarrollarse lentamente a lo largo de días o semanas y, por su cantidad, intensidad y duración, inciden en el desarrollo normal de niñas y niños
Según la descripción del DSM-IV, se puede clasificar la sintomatología en cuatro núcleos:
1. Manifestaciones Afectivas:
• La tristeza es el síntoma por excelencia de la depresión infantil. Esta tristeza se manifiesta por sentimientos de abatimiento, pesadumbre, infelicidad incluso irritabilidad.
• Estado de ánimo ansioso o vacío en forma persistente.
• Llanto excesivo, llora con facilidad.
• Incapaz de disfrutar las cosas que antes sí disfrutaba, pérdida de interés por actividades usuales.
• Mostrar enojo hacia los padres y profesores.
• Desesperanza, desmotivación.
• Sentimientos de inutilidad o de culpas excesivas o inapropiadas.
• Alta sensibilidad al fracaso y al rechazo.
• Sentimiento de apatía y de insensibilidad.
• Tendencia constante a descalificarse.
• Irritabilidad, enojo, preocupación, agitación y ansiedad.
• Pesimismo e indiferencia.
• Baja autoestima.
• Sentimientos de desesperanza.
• Autocrítica en exceso.
• Pesimismo e indiferencia.
• Sentimientos de incompetencia.
• Sentimiento de no ser querido.
2. Manifestaciones Intelectuales y Cognitivas.
• Es frecuente que la sensopercepción se encuentre disminuida.
• En el aspecto cognitivo se aprecia que su cognición, sus pensamientos, están distorsionados; se altera la capacidad de comprensión y de atención.
• Aburrimiento persistente.
• Concentración deficiente e indecisión.
• Deterioro en los estudios y ausencias frecuentes de la escuela.
• Bajo rendimiento académico.
• Trastornos de atención.
• Descenso de la actividad, la eficiencia y la productividad.
• Problemas de aprendizaje.
• Presenta menos energía o concentración.
• Anhedonia (pérdida del placer).
• Episodios de pérdida de la memoria.
• Pensamientos distorsionados, parece haberse alterado la capacidad de comprensión.
• No se involucra en los juegos, ni en las actividades del aula.
• Pensamiento suicida.
• Visión negativa del mundo, de otros y de sí mismo.
3. Manifestaciones Somáticas.
• Se puede dar una pérdida de sueño o una hipersomnia.
• Actuaciones autodestructivas.
• Alteración notoria en los patrones de comer.
• Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos, y otros dolores (de cabeza, de espalda, náuseas, vómitos, estreñimiento, micción dolorosa, visión borrosa, dolor de estómago).
• Temores exagerados y reacciones fisiológicas ante el temor.
• Pérdida de apetito, peso o ambos o por el contrario comen más de la cuenta y aumenta de peso.
• Cambios importantes en los hábitos.
• Pérdida de la energía, letargo persistente, fatiga y agitación.
• Se cansan sin motivo y su actividad desciende a pasos agigantados.
• Somnolencia diurna excesiva.
• Presentación recurrente de procesos infecciosos.
• Enuresis (hacer pipí en la cama).
• Onicofagia (comerse las uñas).
• Manipulación genital.
• Miedos nocturnos.
4. Manifestaciones Conductuales.
• Aislamiento social.
• Problemas para relacionarse acrecentados.
• Ataques de rabia u hostilidad persistente.
• Sucede con cierta frecuencia que se porta mal en la casa y en la escuela sin que nadie se dé cuenta de que están sufriendo de depresión porque eventualmente no parecen estar tristes.
• Conductas de inadaptación, que se manifiestan a través de agresividad y/o aislamiento.
• Pensamientos o expresiones suicidas o actuaciones autodestructivas.
• Se comporta de una manera agresiva, se irrita o sensibiliza frente a pequeñas frustraciones, montando rabietas o berrinches con más facilidad.
• Aislamiento del contacto con la realidad.
• Tendencia a recluirse en la propia habitación.
• Demuestra poco interés por las cosas, da la impresión de que posee escasa capacidad para el placer.
• Retraimiento.
• Llora con facilidad.
• Comunicación pobre.
• Se aleja de sus amigos y de la familia.
• Actuaciones autodestructivas.
• Irritabilidad, enojo, preocupación, agitación y ansiedad.
• Perdida de intereses o placer a pasatiempos que antes se disfrutaban.
• Descenso de la actividad, la eficiencia y la productividad.
• Malas costumbres.
• Descuido en su aseo y presentación personal.
• Disforia e ideación suicida.
• Comportamiento inadecuado (incumplimiento de toques de queda, actitud desafiante poco común).
• Patrón de comportamiento exageradamente irresponsable
El diagnóstico y tratamiento de las niñas, niños y adolescentes con depresión debe realizarlo un profesional de la salud. Es un problema relativamente frecuente que, con el correcto enfoque y tratamiento, tiene buenos resultados.
En el proceso de tratamiento de la depresión en este grupo poblacional deben participar los profesionales de la salud, padres o cuidadores y personas que intervienen en el entorno escolar del paciente.

Con información del Sistema Nacional DIF.