ASÍ HA SIDO EL TRANSCURSO HISTÓRICO DE LA LUCHA CONTRA EL SIDA

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El VIH muta tan rápido que cuando ya hay una vacuna, el virus ya no es el mismo.

Toluca, Estado de México; 01 de diciembre de 2020.-

Albert Camus, autor de la novela ‘La Peste’, lo advirtió: las epidemias muestran las peores debilidades de las personas, pero también sus mejores virtudes. Hoy vivimos una de las grandes pandemias en la historia moderna de la humanidad, pero no ha sido la única. Todas las epidemias muestran con dureza el lado más triste de las enfermedades.

El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), conocido apenas hace 37 años, mostró sus primeros indicios entre hombres y mujeres que mantenían relaciones sexuales sin protección. Los primeros casos conocidos se presentaron en Nueva York y Los Ángeles, Estados Unidos. En 1981 se detectó en jóvenes homosexuales lo que ahora conocemos como Síndrome de Inmunodeficiencia Humana.

Al principio, los pacientes de esta enfermedad fueron satanizados, porque la mayoría eran homosexuales, los enfermos no eran admitidos en los hospitales, algunos médicos se negaban a atenderlos e, incluso, amenazaban con parar los servicios.

Acosados por grupos sociales, los infectados, hombres jóvenes la mayoría, sufrían un padecimiento grave, de etiología desconocida: pérdida de peso, diarrea crónica, lesiones violáceas de la piel, candidiasis bucal y neumonía con insuficiencia respiratoria.

Otros padecimientos que sufren quienes portan este virus son fiebre elevada, lesiones hepáticas, esofagitis, deterioro neurológico, tuberculosis miliar, convulsiones, retinitis y ceguera.

En 1983 se sabría a ciencia cierta qué causaba este mal. El primero en aislar el VIH fue el virólogo francés Luc Montagnier (1932) y su colaborador Françoise Barré-Sinoussi. Su descubrimiento, por el que obtuvieron el Premio Nobel de Medicina 2008, daría pie al desarrollo de anti-retrovirales contra el SIDA.

La primera droga anti-retroviral, con capacidad de bloquear la enzima transcriptasa reversa, fue descubierta en 1987. Esta droga, el AZT (azidotimidina), fue el primer paso en el desarrollo de una terapéutica específica antiviral.

Un año antes, el VIH fue aceptado con ese nombre por la comunidad científica internacional, una vez que el Subcomité de Retrovirus Humanos (Comité Internacional sobre Taxonomía de Virus) propuso el nombre de Virus de Inmunodeficiencia Humana.

Ahora se sabe que los casos de SIDA detectados en 1981 en Estados Unidos no fueron los primeros del mundo: un hombre, un bantú de tribu africana, de la ahora República Democrática del Congo, fue registrado con síntomas de la enfermedad en 1959. El hallazgo, publicado en Nature, refuerza la hipótesis de la génesis del SIDA en África.

Desde 1988, se comenzó a conmemorar el primero de diciembre como el Día Mundial de Lucha contra el SIDA. Esta pandemia ha terminado con la vida de más de 25 millones de personas en el mundo.

Cabe destacar que, en 2011, ONUSIDA cambió el nombre por Día Internacional de la Acción contra el SIDA por considerar que la palabra “lucha” tiene una connotación belicista.

Actualmente, en todo el mundo 37 millones de personas viven con SIDA y una cuarta parte desconoce que tiene el virus, porque son portadores asintomáticos; no desarrollan el Síndrome de Inmunodeficiencia Humana.

Desde hace 25 años, para toda la comunidad médica y científica ha sido un compromiso desarrollar una vacuna preventiva contra el VIH. Aunque el proceso ha tomado tiempo, como en el mismo caso de otras vacunas: la de la fiebre tifoidea llevó 105 años; la de la difteria, 87; la de la polio, 47; la del rotavirus, 33 y la de la hepatitis B,16 años.

Hasta ahora no ha sido posible desarrollar una vacuna contra el VIH porque este virus puede mutar rápidamente, porque no se sabe qué aspectos de la respuesta inmune son necesarios para conferir protección contra el VIH, y porque hay varios subtipos de VIH y estos predominan en regiones geográficas específicas (una vacuna sería efectiva en una región, pero no en las demás).

Este 2020 se celebra con el lema “Solidaridad mundial, responsabilidad compartida”, a fin de crear conciencia y celebrar victorias como el acceso a servicios de prevención y tratamientos anti-retrovirales.

Con información de Gaceta UNAM.