OCUPA CHARLY GARCÍA LUGAR ESPECIAL ENTRE ÍDOLOS ARGENTINOS.

Foto Instagram (charlygarcia).

El músico tiene un lugar junto a Maradona, Carlos Gardel, Evita Perón o el papa Francisco.

Toluca, Estado de México; 23 de octubre de 2020.- Argentina ha dado al mundo celebridades de distintos ámbitos, tales como Diego Armando Maradona, Carlos Gardel, Evita Perón o, últimamente, el papa Francisco. Representantes de la cultura popular, el deporte o la política, sus rostros están pintados en paredes de barrio, banderas de fútbol o tatuadas en el cuerpo de algún fanático.

Entre ese selecto y aclamado grupo de ídolos tiene un sitio Carlos Alberto García Moreno, Charly García. Músico de rock nacido en Buenos Aires, en 1951, un superviviente de batallas que ha puesto melodía a cuatro generaciones de argentinos.

“Charly es un genio precoz que se convirtió en una voz de su generación, en una estrella de rock y después en un mito argentino”, resume Fernando García, autor, junto a José Bellas, de 100 veces Charly. Historias esenciales de un genio en llamas.

Antes de los 10 años, ya tocaba el piano como un adulto y gracias a su oído absoluto podía trasladar melodías a las teclas sin necesidad de partitura. Su carrera como concertista estaba asegurada, pero en los años sesenta se cruzó con el sonido de los Beatles y decidió cambiar a Mozart y Chopin por el rock. En 1969, creó Sui Géneris, ese fue el primer grupo de rock argentino que llenó el mítico Luna Park, que por entonces podía albergar a 25 mil personas.

“Hubo un tiempo que fue hermoso, y fui libre de verdad. Guardaba todos mis sueños, en castillos de cristal. Poco a poco fui creciendo, y mis fábulas de amor se fueron desvaneciendo como pompas de jabón”, dice Charly en ‘Canción para mi muerte’, tema que el artista compuso “en 10 minutos” durante la milicia, “una noche que no podía dormir por los nervios”.

Foto Twitter (@SNM_Andre).

Charly escribió en los setenta ‘Ejército loco’, donde canta “yo formé parte de un ejército muy loco, tenía 20 años y el pelo muy corto. Si ellos son la patria yo soy extranjero”. Debido a ese tipo de letras en sus míticas canciones, sus problemas con la censura crecieron. Incluso la policía rodeaba las sedes de los conciertos y amedrentaba al público.

“La censura ayuda, tenés que pensar, tenés un enemigo y hay que pensar una metáfora”, dijo Charly. Se llegó a decir que los militares no entendían las letras de sus canciones y las dejaban pasar, sin comprender las críticas feroces que el músico hacia al régimen de turno. Fue en 1982, año de la Guerra de Malvinas, cuando Charly se lanzó como solista. Montó entonces un concierto en el estadio Ferro, meca del rock de los ochenta, y ante miles de espectadores destruyó con misiles una ciudad de utilería cantando “No bombardeen Buenos Aires, no nos podemos defender”.

“Los amigos del barrio pueden desaparecer. Los cantores de radio pueden desaparecer. Los que están en los diarios pueden desaparecer. La persona que amas puede desaparecer. Los que están en el aire pueden desaparecer en el aire. Los que están en la calle pueden desaparecer en la calle. Pero los dinosaurios van a desaparecer”, cantaba Charly.

Sin embargo, los ochenta fueron años duros para él. Sus problemas con las drogas se agravaron y su comportamiento artístico y profesional dejó mucho que desear. “Su etapa solista son años bravos”, dice Fernando García, uno de sus biógrafos.

En el año 2000, después de un concierto en Mendoza junto a la folclorista Mercedes Sosa, Charly se lanzó hacia una piscina por la ventana de la habitación que ocupaba en el décimo piso de un hotel. Dio en el blanco. “Solo la vi, y me atreví. Hay que ir más allá, además yo no me voy a morir nunca y mi capricho es ley”, les dijo a los periodistas que lo abordaron aún dentro del agua.

Pese a su fama en Argentina, Charly fue siempre una estrella local. Él era una estrella de rock, no quería cumplir con lo que Estados Unidos quiere del rock de México para abajo, con ritmo y sabor. Charly no tiene eso, explica García.

El músico argentino se recuperó y reapareció hace unos años. En 2017, grabó su decimotercer disco de estudio, ‘Random’, aún es aclamado por un público fiel que agota en un santiamén las entradas a sus presentaciones. “Soy zurdo, tengo la mitad de bigote blanco, tengo oído absoluto. Qué más querés. Me tiré de un piso diez. Soy un monstruo y a mucha honra”, así se describe Charly.

Con información de El País.

Foto Twitter (@CharlyGarciaBG).