¿HAS ESCUCHADO DE LOS FAMOSOS HUESEROS? EN NEZAHUALCÓYOTL AÚN EXISTEN

Foto: Irene Alvarado

Las técnicas que Luis emplea le han ganado una clientela, que busca alternativas de sanación en la medicina tradicional.

Nezahualcóyotl, Estado de México; 22 de octubre de 2020. – En este municipio existen los llamados hueseros, quienes atienden diversas dolencias del cuerpo, Luis, es uno de los pocos que aún conserva estas habilidades.

Son pocos los curanderos que aún subsisten y Luis es uno de ellos, asegura que puede curar torceduras, empachos, esguinces y hasta parálisis facial.

Aprendió en su natal Chiapas y desde hace más de 30 años, se mudó a Nezahualcóyotl, Estado de México, donde ahora radica.

Su padre le enseñó estas técnicas ancestrales que aún se practican en las comunidades indígenas.

Mire lo que es la clavícula, lo que es el tobillo, la tibia y el peroné, lo que es el esguince, el empeine, yo hago todo ese tipo trabajo porque, porque para ponerme ganar la vida y tener un solvento de gasto aquí en la casa”, señaló.

En su pequeña vivienda atiende las dolencias del cuerpo. Señala que el mismo prepara sus cremas y ungüentos dependiendo el padecimiento o lesión que vaya a tratar.

Son pomadas que uno usa prácticamente porque uno hace su pomada yo a la pomada le pongo lo que es el bamitol, le pongo petróleo … Son como de uso tradicional, pero yo la preparo a mi manera pues para que también la gente con una o dos sobadas ya quede en forma y yo bañarme primero porque si no me pongo mal de los dedos porque me da como artritis”, agregó.

Video: Irene Alvarado

Con vigorosos movimientos sus manos estrujan los músculos al punto de relajarlos y acomodarlos como él asegura.

Sin embargo, este esfuerzo causa estragos en quien realiza los masajes, ya que con el paso del tiempo pueden atrofiarse las articulaciones, por lo cual, Luis apunta que son pocas las personas que se dedican a esto.

Hoy, las técnicas que Luis emplea le han ganado una clientela, que busca alternativas de sanación en la medicina tradicional.

Vía: Irene Alvarado