MILLENNIALS MEXICANOS: ENDEUDADOS, SIN VIVIENDA Y CON EMPLEOS PRECARIOS

Foto Pxhere

Es la generación que nació en tiempos de crisis, y desde que comenzaron su vida laboral se han enfrentado a dos debacles económicas.

Toluca, Estado de México; 15 de octubre de 2020.-

No poder comprar una casa y apenas ganar lo suficiente para pagar la renta de un cuarto o compartir el alquiler es una de las situaciones comunes entre los mexicanos que rondan, más o menos, los 30 años.

En México, quienes conforman la generación que nació en la década de los ochenta y la primera parte de los noventa conocen bien las crisis económicas, ya que crecieron entre la caída de los precios del petróleo, el incremento de la deuda externa y la devaluación de la moneda frente al dólar.

Además, al comenzar su vida laboral, estos jóvenes se enfrentaron a la crisis financiera global del 2008, y ahora, en su época de mayor productividad, viven el gran colapso de la economía mundial.

“Es una generación que vive de forma precaria, endeudada y sin la capacidad de construir un patrimonio. No pueden mejorar en términos sociales, pues no existen las condiciones”, comenta el Dr. Carlos A. Jiménez Bandala, especialista en Estudios Organizacionales por la Universidad Autónoma Metropolitana en México.

La generación millennial, o generación Y, económicamente hablando, vive con números rojos y sin reservas para enfrentar emergencias.

De acuerdo con la empresa reparadora de crédito Resuelve tu deuda, el 63 por ciento de los jóvenes no cuenta con un fondo de ahorro, y un 68 por ciento tiene una deuda. Al final de la pandemia de Covid-19, estas personas llegarán sobre endeudadas.

El panorama vislumbrado por los especialistas es desolador. Desde que los Millennials comenzaron su carrera laboral, durante una crisis, no han podido revertir sus carencias económicas, y esas condiciones solo se recrudecerán en el transcurso de su vida.

Al respecto, el Informe Petras revela que la actual generación será la primera en tener una peor calidad de vida que sus antecesores, y eso mismo les espera a los más jóvenes.

Por ahora, para los millennials el sueño de trabajar en una empresa para comprar una casa es impensable. La incertidumbre económica que trajo la pandemia incluso ha obligado a los jóvenes a desocupar los cuartos que rentaban y regresar a casa de sus padres: Cifras de la comunidad virtual Dada Room, en la Ciudad de México, indican que uno de cada cinco jóvenes regresó a casa, y otros optaron por compartir espacios con más personas.

Incluso hay parejas que viven con desconocidos para poder solventar los gastos.

En la Ciudad de México, solo un 1 por ciento de los jóvenes son sujetos de un crédito hipotecario en relación con sus ingresos. Los censos muestran que la gente vive hacinada bajo el concepto de cohousing, y algunos logran comprar, pero en municipios periféricos a la ciudad, y hacen hasta tres horas de camino para llegar a su trabajo”, indica el profesor Jiménez Bandala.

Por su parte, un estudio de El Colegio de México revela que solo el dos por ciento de las personas en condiciones de pobreza pueden escalar socialmente. Eso genera desánimo y desesperanza en la sociedad, pues cada vez que un universitario no obtiene empleo, o tiene un trabajo precario, los familiares piensan que no tiene sentido seguir el mismo camino.

A eso se le llama la trampa de la pobreza: la gente ya no cree en un proyecto educativo ni laboral, lo que se convierte en un círculo vicioso. Hicimos un estudio de campo en las comunidades marginadas del país, y lo que observamos fue que el crimen organizado vigila esas zonas, e identifica a los jóvenes con liderazgo, los recluta y les paga grandes cantidades. Para los jóvenes, esa es la forma de mantener a la familia”, finaliza el investigador Bandala.

Con información de Deutsche Welle.