LA PREDILECCIÓN POR EL AMARILLO DE VAN GOGH PODRÍA HABER SIDO POR UNA ENFERMEDAD

Autorretrato con oreja vendada (1889).

Toluca, Estado de México; 12 de octubre de 2020.-

La obra de Vincent Willem van Gogh, mejor conocido como Vincent van Gogh, es excelsa y extensa, llena de colores llamativos y vibrantes con la capacidad de atraer y provocar el deleite de los admiradores. Entre las pinturas más conocidas se encuentra “La noche estrellada” y la serie de óleos de “Los girasoles”, a las cuales el pintor neerlandés les dio un toque personal, pese a ser muy similares en muchos aspectos.

Van Gogh empezó a pintar los girasoles después de salir de Holanda para Francia en búsqueda de crear una comunidad de arte. Los primeros girasoles fueron creados para decorar el dormitorio de su amigo Paul Gauguin. La mayoría de los girasoles en jarrones de Van Gogh fueron creados en Arles, Francia, durante 1888-1889.

“Esta serie de pinturas fue hecha posible por las innovaciones en los pigmentos manufacturados en el Siglo XIX. Sin la vitalidad de los colores nuevos, como el color amarillo cromado, Van Gogh nunca podría lograr la intensidad de los girasoles”, según señala la BBC.co.uk. Además de estos cuadros, parece evidente que Van Gogh sentía predilección por el color amarillo, manifestándolo en gran parte de su obra, incluidas pinturas como “La casa amarilla”, “Terraza de café por la noche” o “La avenida de los Alyscamps” entre otras.

Retrato del doctor Paul Gachet (1890)

Esta inclinación por el color amarillo ha sido relacionada con una intoxicación por digital (Digitalis purpurea), planta utilizada en medicina para tratar diversas patologías. En el caso del pintor, la consumía habitualmente para combatir su enfermedad, ya que se le atribuían propiedades sedantes y antiepilépticas. De hecho, la digital se la suministraba a Van Gogh su médico personal, Paul Gachet, y en el retrato que pintó de este, Gachet aparece con un ramo de digital sobre la mesa.

Desafortunadamente, los pacientes que consumían un exceso de digital desarrollaban xantopsia, una patología que alteraba la percepción de los colores en los afectados, que tendían a ver los objetos con un tono amarillento. Por ello estiman que el neerlandés trasladaba a los cuadros los tonos que observaba. Además, en los casos con xantopsia aguda, los blancos y los amarillos habrían sido indistinguibles para el pintor y los azules le habrían parecido verdes. De lo que se deduce que seguramente padeció la enfermedad en un grado leve.

A la izquierda, grabado de Hiroshige representando El puente Ohashi y Atake bajo una lluvia repentina (1857). A la derecha, copia de Van Gogh de este grabado japonés (1887)

Otras hipótesis apuntan a que es posible que el pintor sufriera glaucoma de ángulo cerrado subagudo. Esta dolencia visual explicaría los “halos” que Van Gogh pintaba en algunas de sus obras y que son evidentes en varias pinturas como “El café de noche ” o “La noche estrellada”, donde el color amarillo vuelve a ser significativo.

Y tanto en esta obra como en “Camino con ciprés y estrella” y en “Campo de trigo con cuervos”, el pintor fue capaz de plasmar con inusual certeza la teoría de la turbulencia de los fluidos que el matemático ruso Andréi Nikoláyevich Kolmogórov describió en 1941, cincuenta y dos años después de que Van Gogh pintara “La noche estrellada”.

*Con información de: Vangoghgallery.com |