ANUNCIAN NOBEL DE FÍSICA PARA INVESTIGADORES DE LOS AGUJEROS NEGROS

Imagen Twitter (@NobelPrize)

Se trata de los científicos Roger Penrose, Reinhard Genzel y Andrea Ghez.

Suecia; 06 de octubre de 2020.-

Este martes, La Real Academia de las Ciencias de Suecia anunció los nombres de los ganadores del Premio Nobel de Física: el británico Roger Penrose, el alemán Reinhard Genzel y la estadounidense Andrea Ghez, por sus hallazgos sobre los agujeros negros.

Gracias a su hallazgo respecto de que la formación de agujeros negros es una consecuencia directa de la teoría general de la relatividad de Albert Einstein, a Penrose le corresponde la mitad del premio.

La otra mitad del galardón es compartida por Genzel y Ghez “por el descubrimiento de un objeto supermasivo en el centro de nuestra galaxia”, la Vía Láctea.

Fotos BBC

Los agujeros negros son áreas del espacio donde la gravedad es tan fuerte que ni siquiera la luz puede escapar de ella.

La historia de los agujeros negros se remonta a finales del siglo XVIII. Luego, a través de la teoría de la relatividad de Einstein, tuvimos las herramientas para describir estos objetos de verdad”, dijo Ulf Danielsson, miembro del Comité Nobel.

Cabe destacar que las matemáticas de estos objetos eran increíblemente complicadas de entender, y muchos investigadores creían que no eran más que artefactos matemáticos que existían solo en papel. Los investigadores tardaron varias décadas en darse cuenta de que podían existir en el mundo real.

De hecho, ni siquiera Einstein pensaba que los agujeros negros podrían existir realmente.

Sin embargo, el teórico británico Roger Penrose demostró que su existencia y describió sus propiedades.

Eso es lo que hizo Roger Penrose. Entendió las matemáticas, introdujo nuevas herramientas y luego pudo demostrar que se trata de un proceso que naturalmente se puede esperar que suceda: que una estrella colapse y se convierte en un agujero negro. Sentó las bases teóricas para decir: estos objetos existen. Puedes esperar encontrarlos si sales a buscarlos”, agregó Danielsson.

Por su parte, Genzel y Ghez, usando como guía las órbitas de las estrellas, llegaron a la evidencia más convincente hasta el momento de la existencia de un agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea.

Aunque no podemos ver el agujero negro, es posible establecer sus propiedades observando cómo su colosal gravedad dirige los movimientos de las estrellas circundantes.

Con información de BBC.