FALSIFICADORES DE MONEDAS: LA HISTORIA PERDIDA DE VILLA DEL CARBÓN

Foto Joaquín Tinoco.

Villa del Carbón; 21 de septiembre de 2020.-

Hace 150 años, la falsificación de monedas era una de las actividades delictivas más productivas en toda la República Mexicana, práctica que con el paso de las décadas se ha ido perdiendo de la memoria de la historia nacional. Pero en el municipio mexiquense de Villa del Carbón, las anécdotas de los abuelos han hecho que salga a la luz la historia perdida de los falsificadores de este pueblo mágico.

Estos delincuentes se asentaron en los espesos bosques del Estado de México, especialmente en los alrededores del pueblo de Villa del Carbón donde, dadas las características naturales del lugar, podían permanecer ocultos en la vegetación durante varias semanas, donde nadie podría saber qué es lo que hacían en la zona. Estas personas fueron conocidas como “cachuqueros”.

“Si nos trasladáramos en el tiempo, 150 años atrás en el pasado, de 1830 a principios del siglo XX hubiéramos encontrado una escena similar a esta. En estos lugares de Villa del Carbón, tienen muchas cuevas y se falsificaba moneda a lo cual le llamaban aquí cachuqueros, que significa chueco, torcido, una palabra que inclusive en el día de hoy se utilizan hoy en Guatemala al referirse a este tipo de monedas”.

Aquí se falsificaban monedas de diferentes denominaciones, hemos encontrado monedas de un cuarto de real, que era la denominación que se tenía en aquel entonces, ocho de plata e inclusive pudieron haber falsificado monedas de oro, pero no se tiene prueba de ello”, indica el arqueólogo Valerio Paredes Vega.

El proceso de la falsificación consistía en que los “cachuqueros” usaban estos escondites para preparar hornos, donde fundían metales como cobre para luego usarlo en moldes y troqueles para darle forma a monedas baratas que daban la impresión de ser originales, luego usaban en grandes cantidades estas piezas para comprar artículos de verdadero valor comercial y revenderlos para así obtener dinero oficial.

Estas actividades delictivas no fueron para menos, devastadoras para la economía formal en México. Se estima que, en proporción, hubo el triple de dinero falso que legal circulando en el país.

Valerio Paredes Vega, arqueólogo y cronista de Villa del Carbón, estima que existen 40 cuevas en los alrededores de este municipio donde se ocultaban los falsificadores, aunque no duda de que puedan existir más de estos sitios sin explorar. El investigador asegura que estas actividades estaban tan ligadas a la vida de los vecinos de esta comunidad que se formalizó entre los mexiquenses el dicho:

“En la Villa del Carbón cada casa tiene un ladrón, en cada esquina un bribón y el cura de pilón”.

Ello debido a que en alguna época casi todos los ciudadanos de esta localidad fueron piezas clave de la historia nacional, ligados a la falsificación de monedas.

Joaquín Tinoco.