DESCUBRE INAH BARCO HUNDIDO, PRIMERA EVIDENCIA SOBRE EL TRÁFICO DE MAYAS

Foto: @INAHmx

El INAH indicó que el pecio fue localizado a dos millas náuticas del puerto y se identificó como el primer barco usado para el tráfico de esclavos mayas.

Yucatán, 15 de septiembre de 2020. – El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, informó que un fragmento del barco de vapor La Unión, utilizado para transportar esclavos mayas, fue identificado tras tres años de investigación en las aguas del puerto Sisal, litoral del estado de Yucatán, Golfo de México.

Para confirmar de qué tipo de barco se trataba, los especialistas realizaron investigación de campo y en archivos de México, Cuba y España, después se determinó que entre 1855 y 1861, la nave llevó a Cuba un promedio mensual de 25 y 30 mayas capturados durante la Guerra de Castas o engañados con documentos falsos.

En un comunicado, el INAH indicó que el pecio fue localizado a dos millas náuticas (3.7 km) del puerto y se identificó que fue el primer barco que fue usado para el tráfico de esclavos mayas.

Los investigadores señalaron que el descubrimiento es de suma importancia porque más allá de lo complejo que es identificar “como nombre y apellido” a un pecio, la nave da detalles del pasado de México, ya que la esclavitud estaba prohibida desde la Independencia y que el 6 de mayo de 1861, el presidente Benito Juárez emitió un decreto para impedir la extracción forzada de cualquier individuo maya, el incendio que el 19 de septiembre de ese mismo año causó el hundimiento del vapor en su camino a Cuba, “demostró que la esclavitud continuaba son obedecer ley alguna”.

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La arqueóloga subacuática Helena Barba Meineeke, responsable de la oficina Península de Yucatán de la SAS, dijo que la investigación es de relevancia internacional dado que “hasta hoy no se había documentado una embarcación que traficara personas mayas”.

Recordó que en los últimos años se han descubierto otros náufragos esclavistas: las naves Clotilda y Henrietta Marie, en Alabama y Florida, respectivamente. El Trovador, en República Dominicana; y el San José, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, pero todos eran lo que se conocía como barcos negreros, aquellos que por más de 400 años sustrajeron personas de África para venderlas en el continente americano.

El pecio La Unión se localizó arqueológicamente en 2017, en el marco del Proyecto integral para la Protección, Conservación, Investigación y Difusión del Patrimonio Cultural Subacuático de la SAS, en coordinación con el Centro INAH Yucatán y los habitantes de la región; ese año, se ubicaron los remanentes de un barco inicialmente nombrado Adalio, en homenaje al abuelo del pescador Juan Diego Esquivel, quien guio a los arqueólogos al sitio.

El pecio correspondía a un vapor de la primera etapa de dicha tecnología, fechada entre 1837 y 1860, cuando esos barcos eran impulsados con un sistema de calderas, máquinas de balancín y ruedas de paleta ‘tipo Mississippi’.

El vapor La Unión perteneció a la empresa española Zangroniz Hermanos y Compañía, establecida en 1854 en La Habana, la cual, un año después, fue autorizada para comerciar en México, realizando travesías entre Sisal, Campeche, Veracruz y Tampico, apunto.

También se señaló que “usualmente llevaba a Cuba pasajeros de primera, segunda y tercera clase”, junto con mercancía, como fibras de henequén, cueros curtidos, palo de tinte y pieles de venado.

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Un año antes de su hundimiento, en octubre de 1860, el vapor había sido sorprendido en Campeche cargando 29 mayas, entre ellos niños y niñas de siete y 10 años, pero el escarnio no acabó con el contrabando de La Unión.

Sin embargo, después de aquel trágico 19 de septiembre, en cuyo naufragio falleció la mitad de los 80 tripulantes y 60 pasajeros, el Gobierno mexicano puso mayor atención en las inspecciones en los puertos, a fin de impedir el tráfico de personas en las rutas hacia Cuba.

Con información de: Sin Embargo