EL CURIOSO Y CASI ESTRELLADO INICIO DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS.

Estadio Panathinaikó en Atenas (Foto: Elpexa)

Los Juegos Olímpicos modernos son uno de los eventos más esperados en el mundo deportivo, el cual logra reunir a las familias bajo una misma bandera y poner en suspenso las esperanzas de todo un país, en el que los competidores buscan subirse al podio con la presea áurea, mientras se entona su himno nacional a todo lo ancho del mundo.

Sin embargo, el mayor evento deportivo internacional no sería posible sin la existencia del francés Pierre Fredy de Coubertin, quien también fundaría el Pentatlón moderno. Tras decidir convertirse en pedagogo, en lugar de perseguir una carrera militar, el barón de Coubertin, conoce en Inglaterra la doctrina del cristianismo muscular: la búsqueda de la perfección espiritual por medio del deporte y la higiene.

Barón Pierre de Coubertin. (Foto: Bain News Service)

El también historiador, comienza a soñar con unir, en una extraordinaria competición masiva, a los deportistas de todo el mundo, bajo el signo de la unión y la hermandad en un evento sin fines de lucro. Identificándose con el lema de Ethelbert Talbot: “Lo importante no es vencer, sino participar”; frase que más tarde le sería mal atribuida a Coubertin.

Tras recorrer el mundo impulsando la unión entre los hombres y un mensaje de paz, bajo el techo de la palabra deporte, durante la sesión del Congreso Internacional de Educación Física de 1894, celebrada el 26 de junio, en la Sorbona de París, se decide instituir los Juegos Olímpicos.
Sin embargo, esta decisión no fue bien recibida.

Portada del informe oficial de los Juegos Olímpicos de Verano de Atenas de 1896. A menudo aparece como el cartel de los Juegos. (Foto: 1896)

En Inglaterra, la opinión pública decidió mantener al margen su participación. Alemania intentó boicotear los juegos; mientras que Grecia, sede elegida para la primera edición, directamente intentó impedir su realización, asegurando que este evento le salía muy caro a su país.

Ya con el permiso internacional, Coubertin decide no rendirse, logrando incluso convencer al príncipe heredero de Grecia y duque de Esparta, para que intercediera ante el káiser Guillermo, emperador de Alemania y cuñado suyo, convenciendo a su vez a los ingleses y a su propio Gobierno de recibir los juegos.

Para conseguir el dinero necesario, el príncipe logra que se emita una serie de sellos conmemorativos, con los que impulsaría su realización. Además, mediante la creación de una suscripción pública para la reconstrucción del estadio de Atenas, consigue que el griego millonario Jorge Averof, inmigrante establecido en Alejandría, cubra la totalidad de los gastos.

Sello conmemorativo de Grecia, Primeros Juegos Olímpicos. (Foto: 1896)

Así, el 24 de marzo de 1896, se realizan los primeros Juegos Olímpicos de la Edad Contemporánea, logrando reunir a 241 atletas masculinos, provenientes de 14 países, quienes se enfrentaron en 43 competiciones dentro de nueve deportes. El Estadio Panathinaikó de Atenas lograría convertirse en la primera sede, viendo rebasada su capacidad con una multitud de personas jamás reunida para un evento deportivo.

Durante la inauguración, y en agradecimiento al mayor mecenas, el duque de Esparta, reveló una estatua de Averof y declararía las palabras rituales que aún permanecen hasta nuestros días: “Declaro abierto los Primeros Juegos Olímpicos Internacionales de Atenas”

El primer día de los Juegos Olímpicos de 1896 (Foto: δείτε παρακάτω)

Esta semana, la emisora de Mexiquense Radio Valle de Bravo, dedicó su podcast a la música que ha sonado en las diferentes ediciones de los juegos olímpicos durante la ceremonia de inauguración y clausura. Te invitamos a escucharlo https://radioytvmexiquense.mx/index.php/radio/

 *Con información de: Lavanguardia.com | Bridgestone.com.mx