PEZ DIABLO, LA PEOR PLAGA PARA LOS PESCADORES

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En el sur de Tamaulipas, el Pez Diablo está acabando con las especies de mayor demanda y consumo, pero hay quienes dejaron de verlo como una amenaza y lo convirtieron en negocio.

Tampico, 16 de agosto de 2020.- Durante 15 años, uno de los mayores depredadores del ecosistema acuático al sus de este estado, es el pez diablo, una plaga que han resuelto su modo los pescadores, y hay quienes usan su carne para consumo humanos.

En su momento ambientalistas han señalado, que el pez diablo contiene ciertas cantidades de plomo y mercurio, que pueden en algún momento por su consumo continuo ocasionar daño a las personas, y que por sus características no se trata de una especie cualquiera.

Esta especie de pez se apoderó de los ríos, las lagunas y se localiza en aquellas partes más sucias, ya que suelen enterrarse en el lodo, pero lo más peligroso es que tienen una armadura ósea capaz de acumular metales pesados.

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Los científicos le conocen como Hypostomus plecostomus, pero también es conocido como “pleco”, el cual es vendido en el mercado de pescados y mariscos “La Puntilla” de Tabasco, además de ser enviado a otros estados de la República para terminar de convertirlo en hamburguesas y Nuggets, sin que la autoridad de Salud y Pesca impidan su comercialización.

El jefe de la Jurisdicción Sanitaria Número Dos de Tampico y Ciudad Madero, Héctor Pérez Monsiváis dijo desconocer si la especie invasora es comestible, pues ignora sus características y propiedades y solo sabe que es un depredador.

Lo llaman pez diablo porque en México fue visto por primera vez en la presa El Infiernillo de Michoacán, pero según estudios, viene de la cuenca del Amazonas.

No está comprobado científicamente cómo ingresó a la zona, pero se cree que, a través de las peceras, pues era usado para la limpieza de las mismas y terminó arrojado a un cuerpo de agua natural.

Les quitó a pescadores su sustento Llegó y se adueñó del ecosistema acuático porque, comiéndose sus huevecillos, empezó a acabar con las especies de mayor demanda y consumo en los ríos Pánuco, Tamesí y el sistema lagunario.

Los pescadores, al recoger sus redes, 80% de lo extraído era pez diablo y tan solo un 20% robalo, tilapia, catán, lisa, carpa y lobina, cuya reproducción se veía frenada por el depredador.

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El impacto fue tal que grupos de personas dedicadas a la pesca tuvieron que emigrar a países como Estados Unidos y Canadá, donde se emplearon en la pizca de chile y tomate con mejores ingresos.

La invitación no volvió a repetirse
Hasta ahora no se ha incorporado al menú de los restaurantes de tradición en Tampico, Madero y Altamira, pero lo consumen como botana en algunos bares y es ofrecido sin restricción sanitaria alguna en el principal punto de venta de pescados y mariscos del sur de la entidad, el mercado La Puntilla.

En ese lugar, llamaba la atención de los turistas que visitaban el puerto antes de la pandemia de covid-19 e incluso había quienes lo compraban por mera curiosidad o porque se lo pedían sus hijos. Se caracteriza por su fealdad, va del color negro a marrón oscuro con manchas y de inmediato sobresale entre los demás. Las escamas son duras y al contraerse forman un fuerte escudo protector.

Con información de: Milenio