MÁS NUBES DE POLVO DEL SAHARA PODRÍAN LLEGAR A MÉXICO

Foto: Twitter/@AristeguiOnline

Hoy día, este fenómeno recurrente es más visible gracias al uso de imágenes satelitales, indicó un investigador el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Toluca, Estado de México, 21 de julio de 2020.-

En los próximos dos meses, existe una alta probabilidad de que se forme otra extensa nube de polvo del desierto del Sahara, ya que estamos en el periodo donde suelen presentarse este tipo de fenómenos atmosféricos y la intensificación de los vientos alisios puede provocar su llegada nuevamente a nuestro país. Este fenómeno recurrente, hoy es más visible gracias al uso de imágenes satelitales, según explicó Ángel Refugio Terán Cuevas, científico del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El experto manifestó que el polvo tiene un aporte importante de hierro, lo cual tiene un efecto positivo para la agricultura, pero también tiene un efecto negativo, toda vez que puede nutrir al alga denominada sargazo que se encuentra en el océano.

La tecnología satelital junto con los modelos de pronóstico (como el europeo) permiten predecir el movimiento de las nubes de polvo, que al lograr una altura importante podrían alcanzar vastas extensiones de territorio y llegar a las grandes ciudades”, dijo Ángel Refugio Terán Cuevas.

El polvo del Sahara se dispersa a lo largo del mundo a causa de la circulación del viento. Desde África, atraviesa todo el Océano Atlántico y llega al continente americano: desde el sur de Estados Unidos hasta Sudamérica, pasando por Centroamérica y las islas del Caribe. Para alcanzar México, la nube recorre aproximadamente 10 mil kilómetros, aunque en ocasiones sólo alcanza el océano y no llega al territorio continental.

Entre junio y agosto se intensifican los vientos alisios provenientes del este, es decir, aquellos que soplan entre los trópicos y que parten de zonas subtropicales de alta presión hacia regiones ecuatoriales de baja presión. Por esta razón, se potencia la presencia del polvo, explicó Terán Cuevas, profesor e investigador del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD).

Asimismo dijo, que en ocasiones por el flujo de arena que llega a las ciudades algunas personas llegan a presentar irritación en los ojos y fosas nasales. Insistió que en el caso de la Ciudad de México, además de los polvos que trae el viento, se puede encontrar la ceniza volcánica emanada del Popocatépetl.

Es necesario estar atentos a la información que emita el Sistema Meteorológico Nacional (SMN) y a las instituciones encargadas de medir la calidad del aire en la Zona Metropolitana del Valle de México, para que la población esté prevenida ante cualquier eventualidad”, acotó.

Dentro del polvo que llega a las zonas urbanas, reiteró, que hay que estar atentos a las partículas PM 2.5, que son muy pequeñas y pueden provocar afecciones a la salud de personas de edad avanzada que padecen enfermedades crónicas en vías respiratorias o pulmonares.

Por su parte, la científica y coordinadora de posgrado en estudios ambientales y de la sustentabilidad del CIIEMAD, María Eugenia Gutiérrez Castillo, señaló que el polvo del Sahara contiene aluminio, silicio y una importante cantidad de hierro, además de otros compuestos.

Por el simple hecho de viajar por el mar se adicionan aerosoles marinos que están hechos de cloro de sodio. Por eso se considera que al caer en el mar o llegar al suelo se convierte en un excelente fertilizante”, concluyó.

Con información de: Infobae/Reporte Indigo