MÁS DE 240 MIL DOCENTES EN RIESGO ANTE COVID-19, POR PADECER ENFERMEDADES CRÓNICAS

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Entre el 20 y el 30 por ciento de 1.2 millones de docentes del país, no estarían en condiciones para regresar a las aulas

Ciudad de México, 29 de junio de 2020.-

Con el eventual regreso a clases presenciales en agosto, anunciado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), hace unas semanas, poco más de 240 mil docentes están en condición de riesgo ante la COVID-19 por ser mayores de 60 años o padecer alguna enfermedad crónica como diabetes, hipertensión, obesidad o cáncer.

Con base en los registros de IMSS e ISSSTE, la organización México Evalúa encontró que, entre el 20 y el 30 por ciento de 1.2 millones de docentes del país, no estarían en condiciones para regresar a las aulas porque se consideran población vulnerable.

Hay un problema mayúsculo y no sé cómo le vamos a hacer porque tenemos entre un 20 y 30 por ciento, varía, lo hemos hablado con autoridades en los estados, de maestros que en educación básica, por su edad, su condición de diabetes y obesidad serían personas que están en peligro”, dijo Marco A. Fernández, investigador de México Evalúa.

Asimismo recordó, que la autoridad ha prometido que no pondrá en riesgo la salud de la comunidad educativa, incluidos los docentes, por lo que ellos no podrían regresar frente a grupo. Sin embargo, el problema, dijo, es que la SEP, no cuenta con un presupuesto destinado a contratar maestros interinos, y mucho menos adelantar jubilaciones.

No hay dinero. El presidente ha decidido implementar un recorte del 75 por ciento y eso ha afectado de manera profunda a la Secretaría de Educación Pública que la está viendo negra para tratar de tener los recursos necesarios para tener una mejor respuesta que hasta ahorita no se ha logrado”, dijo Fernández.

Hasta ahora la SEP no ha publicado un plan para la atención de este grupo vulnerable y se buscó a la dependencia para tener información al respecto, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Por otro lado, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) desde la semana pasada comenzó a realizar una encuesta nacional para conocer el estado de salud y laboral del magisterio, así como las condiciones e infraestructura de cada escuela.

El SNTE envío un cuestionario a las autoridades educativas de los diferentes niveles de educación básica con preguntas como “En su escuela, ¿cuánto personal tiene los siguientes rasgos: 60 años o más, con diabetes, hipertensión, cáncer, lupus y trabajadoras embarazadas”.

A través de un comunicado, el secretario general del SNTE aseguró que ya trabaja con la autoridad educativa para analizar cómo se procederá con los mayores de 60 años y con quienes padecen enfermedades crónico degenerativas, pues en caso de contraer COVID-19 son más susceptibles de tener síntomas graves.

Carlos Jonguitud, líder del Sindicato para los Trabajadores de la Educación (STE) coincidió en que alrededor del 23 por ciento del magisterio estaría en riesgo por su condición, por lo que la SEP debe emitir un acuerdo que brinde solución a esta problemática, que incluya posibles jubilaciones.

Con 60 años de edad e hipertenso, Eleazar Hernández Ramírez, supervisor de la zona escolar 63, región Naucalpan, municipio Tutltilán, manifestó su preocupación por el posible retorno a clases. Consideró que se siente vulnerable al contagio, ya que interactúa con docentes, autoridades educativas y padres de familia.

No es justo porque si uno se siente bien, le gusta su trabajo, puede seguir, porque en el momento que se jubila uno ya no percibe su salario en salarios mínimos, sino en UMAS y eso reduce el salario del jubilado”, manifestó.

Po otro lado, con 60 años de edad y diabético, Alejandro Iván Diaz, es docente en Atizapan en el turno matutino y director en Naucalpan en turno vespertino. Con 30 años de servicio aún no quiere jubilarse y demanda a las autoridades las condiciones para poder regresar a clases, ya que hasta ahora no tiene certezas del proceso.

Uno se siente vulnerable porque nunca han dado la información como debería ser, todo lo dejan en el aire, entiende lo que quieras entender, en el regreso a clases yo sería muy vulnerable, por la edad y la enfermedad. Todavía puedo hacer cosas, no estoy de acuerdo en jubilarme, eso depende de la persona. Hasta ahorita no pueden obligarme a jubilarme, sería despedirte”, indicó.

Por otro lado, los docentes y estudiantes tampoco tendrían garantizadas las condiciones sanitarias para regresar, ya que un 20 por ciento de las escuelas del país, más de 40 mil planteles, no cuenta con agua potable, además de que un importante número carece de insumos de higiene como papel, jabón y gel antibacterial.

Con información de: Milenio