CONTAMINACIÓN, TABACO Y ENTORNO, INFLUYEN EN OBESIDAD INFANTIL

Foto: Pxhere

Las tasas de obesidad infantil están aumentando a niveles alarmantes en todo el mundo.

Toluca, Estado de México, 26 de junio de 2020.-

El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación “la Caixa”, y la Universidad del Sur de California, han liderado el primer gran estudio que relaciona una multitud de contaminantes y factores ambientales –77 exposiciones prenatales y 96 postnatales– con el riesgo de obesidad infantil.

En dicho estudio, se muestra el papel destacado que podrían tener la contaminación atmosférica, el tabaco y las características del entorno construido, como vivir en áreas densamente pobladas, en el desarrollo de esta patología.

Las tasas de obesidad infantil están aumentando a niveles alarmantes en todo el mundo, y puede que durante el confinamiento por la COVID-19, se hayan incrementado todavía más”, destaca Martine Vrijheid, primera autora del estudio.

Este nuevo trabajo, se ha tenido en cuenta el concepto de exposoma, lo que implica, cómo los riesgos ambientales afectan a la salud, donde se plantea el estudio conjunto de las diferentes exposiciones a las que una persona está sujeta desde la concepción hasta la muerte. Para ello, se han tenido en cuenta muchos elementos a los que estamos expuestos a través de la dieta, estilo de vida y el entorno en el que se vive.

La nueva investigación, que forma parte del Proyecto HELIX y se ha publicado en la revista Environmental Health Perspectives, partió de los datos de más de 1.300 niños y niñas de entre 6 y 11 años, de cohortes de nacimiento de seis países europeos –España, Francia, Grecia, Lituania, Noruega y Reino Unido–.

Por un lado, se recogieron una serie de datos relacionados con el sobrepeso y la obesidad de los niños y niñas: índice de masa corporal (IMC), circunferencia de la cintura, grosor de los pliegues cutáneos y niveles de grasa corporal. También se realizaron análisis de sangre y de orina, tanto de los niños y las niñas, como de sus madres durante el embarazo.

Además, se estimaron un total de 77 exposiciones durante el embarazo y 96 exposiciones infantiles, incluyendo contaminantes del aire, las características del entorno construido, el acceso a espacios verdes, el tabaquismo y contaminantes químicos (contaminantes orgánicos persistentes, metales, ftalatos, fenoles y pesticidas).

Los resultados, con datos anteriores a las medidas tomadas para frenar la pandemia, muestran similitudes con las cifras mundiales: una prevalencia de sobrepeso y obesidad general del 29 %, con unos porcentajes más altos en las cohortes de España (43 %) y Grecia (37 %).

Las conclusiones mostraron que la exposición al tabaco –al humo materno durante el embarazo y al pasivo durante la infancia¬–, a la contaminación atmosférica (partículas PM2.5 y PM10, y dióxido de nitrógeno, NO2, tanto en el interior de las viviendas como en el exterior) y las características del entorno construido se asociaban con un índice de masa corporal mayor en la infancia. El estudio no halló que las diferencias en el nivel socioeconómico influyeran en las cifras.

Los niños y niñas que vivían en áreas densamente pobladas y que iban a escuelas en zonas que contaban con pocos servicios e instalaciones tenían más riesgo de sufrir obesidad”, explica Leda Chatzi, última autora e investigadora de la Universidad del Sur de California.

Esta relación entre obesidad y características del entorno “van en la línea de estudios anteriores y podría ser explicada por las pocas oportunidades que tienen los más pequeños de caminar y hacer actividad física en el exterior”, añade.

“Estos resultados fortalecen la evidencia existente y muestran que la modificación de las exposiciones ambientales a principios de la vida puede limitar el riesgo de obesidad y sus complicaciones asociadas”, destaca Martine Vrijheid.

Con información de: Econoticias.com