CONTAMINACIÓN Y HUMO DEL CIGARRO SE RELACIONAN CON LA OBESIDAD INFANTIL

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La autora asegura que las tasas de obesidad infantil están aumentando en niveles alarmantes en todo el mundo durante el confinamiento por el Covid-19.

Barcelona, 24 de junio de 2020. – De acuerdo con un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), la contaminación atmosférica, el tabaco y las características del entorno construido, tanto en la infancia como en el periodo prenatal durante el embarazo, se asocian con un mayor riesgo de obesidad infantil.

La investigación, de nombre “¿De qué manera influyen las exposiciones ambientales durante el embarazo y la infancia en un mayor riesgo de obesidad infantil?”, analizó una serie de factores y contaminantes ambientales que producen la patología, tales como construcciones, localidades sobrepobladas y los efectos del tabaco.

Para dicho estudio se analizaron datos de mil 300 niños de seis países europeos (España, Francia, Grecia, Lituania, Noruega y Reino Unido) de entre 6 y 11 años, por lo que les realizaron análisis de sangre y orina tanto a los niños como a sus progenitoras.

También se tomó en cuenta los datos relacionados con el sobrepeso y la obesidad de los participantes, como el índice de masa corporal (IMC), circunferencia de la cintura, grosor de los pliegues cutáneos y niveles de grasa corporal.
Martine Vrijheid, autora del estudio, detalló que uno de los problemas en la actualidad tiene que ver con que “las tasas de obesidad infantil están aumentando a niveles alarmantes en todo el mundo, y puede que durante el confinamiento por el Covid-19 se hayan incrementado todavía más”.

Los resultados demostraron que los índices de masa corporal mayor, durante la etapa temprana de la vida están vinculados a la exposición al humo de tabaco y la contaminación atmosférica, a través del dióxido de nitrógenos (NO2), dentro y fuera de casa. Cabe mencionar que, no identificaron algún tipo de diferencia entre el nivel socioeconómico que influyera en las cifras.

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Leda Chatzi, investigadora de la Universidad del Sur de California, centro que también colaboró en el proyecto, señaló que la relación entre obesidad y las características del entorno “podría ser explicada por las pocas oportunidades que tienen los más pequeños de caminar y hacer actividad física en el exterior”.

Finalmente, Vrijheid aseguró que los resultados del estudio exponen la importancia de modificar las costumbres que impactan ambientalmente, pues un cambio radical “puede limitar el riesgo de obesidad y sus complicaciones asociadas” a principios de la vida, por lo que ayudaría a identificar las exposiciones relacionadas con esta enfermedad para su prevención e intervención temprana.

Con información de: EFE y El Universal