SEGÚN UN ESTUDIO, EL HOME OFFICE LLEGÓ PARA QUEDARSE

Foto: Pxfuel

Algunas empresas apostarán por mantener esta medida cuando se decrete el retorno a las oficinas.

Ciudad de México, 22 de junio de 2020.-

En México y en el mundo, la pandemia de COVID-19 ocasionó que los centros de trabajo se vieran forzados a cambiar sus rutinas y estrategias para acatar las medidas de distanciamiento social implementadas por las autoridades. Ante esto, un estudio reveló, lo que las empresas mexicanas piensan del Home Office, que tuvieron que efectuar después de la pandemia.

De acuerdo con el estudio de PwC, CFO Pulse: Impactos financieros del COVID-19 en empresas mexicanas, el 64 por ciento de los directores de finanzas consideran que el trabajo remoto llegó para quedarse, ya que apostarán por mantener esta medida cuando se decrete el retorno a las oficinas.

Aunque el home office ha sido una herramienta útil en el confinamiento, no ha sido fácil para todas las empresas adaptarse por la serie de retos que representa y el surgimiento de dudas respecto a cómo será la dinámica, una vez las actividades presenciales sean reanudadas” indicó Emilio Gárate, socio de BC&B.

Entre los beneficios que podrían obtenerse con el Home Office, son menos gastos personales para los trabajadores (pasajes, comida, vestimenta, entre otros), más oportunidades de trabajo, trayectos más cortos de traslado y un mejor balance entre la vida privada y laboral, externa Gárate.

Sin olvidar que aumentaría la productividad interna y externa de las empresas, disminuirían gastos corporativos y contarían con un equipo de trabajo más grande, diverso, calificado y motivado”, indicó.

En este sentido, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2018, el 20 por ciento del gasto de los mexicanos se destina a transportes y comunicaciones, mientras que el 35.3 por ciento se va en alimentos, bebidas y tabaco.

No obstante, el trabajo remoto también traería desventajas, pues podrían generar dudas e incertidumbre sobre temas de ciberseguridad; menor acceso a capacitaciones; percepción de una falta de desarrollo profesional, aumento en pagos de servicios como luz e internet, problemas psicosociales como el aislamiento y las líneas difusas entre la vida laboral y privada.

Si bien hay sectores que se han visto beneficiados y aumentaron su productividad por el confinamiento, la mayoría han sido afectados negativamente. Por lo que es un momento coyuntural importante para replantear y proponer iniciativas en torno a alternativas de forma de trabajo, que permitan afrontar en un futuro situaciones similares a la que estamos viviendo”, añadió Gárate.

Con información de: El Financiero