DÍA DEL ORGULLO AUTISTA: ¿POR QUÉ SE CONMEMORA EL 18 DE JUNIO?

Foto: @KrissRecinos

El TEA es un trastorno neurobiológico del desarrollo que se manifiesta durante los tres primeros años de vida.

Toluca, Estado de México; 18 de junio de 2020. – Desde 2005, cada 18 de junio, se conmemora el Día del Orgullo Autista, a fin de promover la idea de que las personas con autismo, no padecen una enfermedad y que pueden llevar una vida normal.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de toda la vida.

Según cifra de la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 160 niños padece el trastorno, pues éste comienza en la infancia y tiende a persistir hasta la adolescencia y la edad adulta.

El sistema de clasificación ICD-10, utilizado en Europa, señala que existen dos subgrupos principales:

El autismo clásico tiene asociadas diferentes dificultades de aprendizaje, ya que poseen un coeficiente intelectual por debajo de la media al que se le suman dificultades del lenguaje. En cambio, el Síndrome de Asperger (AS) comparte las características del autismo clásico, pero sin las dificultades de aprendizaje, es decir, los pacientes poseen un coeficiente intelectual medio o incluso superior a la media y no presentan dificultades del lenguaje.

Te preguntarás cómo identificas a un niño con Tea, aquí te damos algunos síntomas:

  • No responde a su nombre para cuando tiene 12 meses de edad.
  • No señala los objetos para demostrar su interés (no señalar un avión que pasa volando) a los 14 meses de edad.
  • No tiende a jugar juegos de simulación a los 18 meses de edad; por ejemlo, “darle de comer a un muñeco”.
  • Evita el contacto visual y quiere estar solo.
  • Tiene dificultades para comprender los sentimientos de otras personas y para hablar de sus propios sentimientos.
  • Presenta retrasos en las destrezas de habla y el lenguaje.
    Presenta retrasos en las destrezas del habla y el lenguaje.
  • Repite palabras o frases una y otra vez.
  • Da respuestas no relacionadas con las preguntas que se les hace.
  • Se irrita con los cambios pequeños.
  • Tiene intereses obsesivos.
  • Aletea las manos, se mece o gira en círculos.
  • Tiene reacciones poco habituales al sonido, olor, gusto, aspecto, tacto o sonido de las cosas.

Con información de: La Nación