IGLESIA ES DENUNCIADA POR VENDER “AGUA SACRAMENTADA” CONTRA EL COVID-19

Sidney, Australia, 27 de mayo de 2020

La búsqueda de un tratamiento y vacuna contra el nuevo coronavirus COVID-19, ha llevado a los científicos a trabajar día y noche, realizando ensayos clínicos, pruebas y descartando lo que no sirve para combatir a este virus.

Todo este esfuerzo físico, emocional y económico parece que es en vano, pues los charlatanes han aprovechado la pandemia para hacer negocios rápidos a costa de la salud de la población.

Tal es el caso de una iglesia de Australia que afirma tener una “cura milagrosa”, a base de cloro, contra el COVID-19.

Se trata de la Genesis II Church of Health and Healing, también referida ahora en redes sociales y medios de comunicación como “la iglesia del cloro”, pues esta organización religiosa que tiene sedes en Australia y Estados Unidos, asegura que el uso de inyecciones de cloro, mata al SARS-CoV2.

Mark Grenon, líder de la iglesia australiana que asegura tener “las curas milagro”, dijo que ya informó al presidente de los Estados Unidos de su “agua sacramentada” para el tratamiento de los enfermos por el nuevo coronavirus e indicó que mandó una misiva de apoyo a Donald Trump por sugerir la idea de usar desinfectante en contra del nuevo coronavirus.

El líder religioso informó que ya envió una dotación de su cura milagrosa al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Esto causó la reacción de las autoridades sanitarias de Estados Unidos y Australia, quienes han calificado de charlatanería a esta asociación religiosa, pues no es la primera vez que vende un tratamiento milagroo.

Tras ser denunciada esta iglesia, un tribunal federal emitió un orden de restricción temporal en la venta de sus productos que incluyen aguas sacramentadas para curar el VIH / SIDA, el autismo, el Alzheimer y la leucemia, además de dar un tratamiento con lejía a madres lactantes para evitar el autismo.

En declaraciones al diario ABC, el profesor de la universidad de Monash Ken Hervey advirtió que esta iglesia, que promueve el uso de químicos de limpieza, ha sido una amenaza para el país durante 10 años.

Cabe recordar que el pasado 23 de abril, el presidente Donald Trump sugirió inyectar desinfectante a los pacientes con COVID-19, para matar el virus, lo que causó que por lo menos 324 personas se intoxicaran por hacer caso a esta sugerencia del mandatario estadounidense.