INICIA EL RAMADÁN EN MEDIO DE LA PANDEMIA POR EL COVID-19

Foto: El Independiente

El mes de Ramadán es la fiesta musulmana de mayor reconocimiento internacional, en la que durante un mes completo, en los países con cultura musulmana se celebra una serie de festejos que conmemoran la noche en la que el Profeta Muhámmad recibió la primera revelación del Sagrado Corán, y comenzó su misión como Profeta y Mensajero.

Este será el Ramadán más triste de la historia porque los musulmanes no podrán acudir a las mezquitas a rezar o a los parques y reuniones donde solían romper el ayuno al caer el sol acompañados de toda su familia, debido a que están cerrados por la pandemia de COVID-19 que azota todo el mundo.

Este viernes millones de musulmanes comenzaron el mes más sagrado del calendario islámico, en el que suelen ir de viaje hasta las mezquitas o a visitar a sus familiares, pero las medidas de restricción social les impedirán seguir con su costumbre milenaria.

“Esta pandemia lo cambia todo y afecta también al componente emocional. Ha obligado a modificar las prácticas religiosas. Los lugares de culto están cerrados en gran parte del mundo. El Ramadán arrancará con la prohibición de rupturas de ayuda comunitarias”, señala Haizam Amirah Fernández, investigador principal del Real Instituto Elcano.

En Yakarta, Indonesia, el tránsito de automóviles, los vuelos comerciales y los trenes quedaron suspendidos para evitar que la gente regrese a sus localidades de origen en un éxodo anual por el Eid al-Fitr, que es el final del Ramadán.

En tanto en Malasia fueron prohibidos los populares bazares de Ramadán donde se venden comida, bebida y ropa en mercados al aire libre o puestos callejeros que se llenan de gente en estas fechas.

Turquía prohibió las comidas comunitarias compartidas durante el Ramadán, así como las carpas iftar que reparten comida para romper el ayuno.

En Pakistán, en específico en la provincia sureña de Sindh se han prohibido los rezos del Ramadán a petición de la Asociación Médica del país, y que muchos clérigos han pedido a sus fieles que llenen las mezquitas y confíen en su fe para protegerse del virus.

Ante la contingencia sanitaria, algunas asociaciones musulmanas han buscado opciones alternativas como la oración virtual organizada a través de Zoom.

*Con información de El Financiero