ARTISTA CONVIERTE LOS CHICLES PEGADOS EN LA CALLE EN INCREÍBLES OBRAS DE ARTE

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Pinturas en miniatura que cubren las calles de Londres.

Londres, 11 de febrero de 2020.- Y si pensabas que los chicles solo servían para ser pisados en las calles, pues entérate que en las calles de Londres han sido adornadas por el artista Ben Wilson, quien pinta increíbles obras de arte sobre los chicles que encuentra adheridos al suelo.

Wilson, estirado sobre el puente que cruza el río Támesis, termina una de sus hermosas obras de arte; una pintura en miniatura realizada sobre chicle adherido a la estructura de acero.

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Desde hace 15 años, este inglés de 57 años recorre Londres esculpiendo y pintando los pedazos de goma de marcar tirados por los peatones.

Más que un insólito pasatiempo, se trata de un “arte” urbano, explica en una soleada maña de invierno, mientras retoca una obra pegada a uno de los grandes peldaños que van desde la catedral de Saint Paul hasta el Millenium Bridge, un puente peatonal de la capital británica.

Es triste ver el impacto que los seres humanos pueden tener en el medio ambiente y la cantidad de desechos que producimos. Me parece bien poder crear algo a partir de eso”, dice con un pincel en la mano.

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Sus obras a penas mayores que una moneda, están diseminadas por todo el Millenium Bridge pero también en torno a la célebre catedral. Y si uno no los mira de muy cerca, pueden pasar desapercibidas. Pero muchas obras en miniatura pueden observarse en la catedral de San Pablo, en dibujos brillantes.

Resulta importante, mencionar que Wilson comenzó su carreta esculpiendo en madera, antes de concentrarse en el chicle seco, con los años este inhabitual pasatiempo le ha valido el apodo de Chewing-gum Man.

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Su ritual, es localizar un viejo chicle pegado en una acera y desenfunda el material: una mancha cubierta de mancha de colores sobre la que se estira boca abajo, frascos de pintura acrílica, un pincel, un quemador que utiliza para reblandecer el chicle y un bote de barniz que aplicará a la obra una vez terminada.

Es la persona que tira el chicle la culpable de la degradación”, asegura Wilson. “Yo transformo el desecho en arte, es una forma de reciclaje”, dice, reconociendo que uno de sus principales desafíos es no pintar en absoluto el puente, porque podría ser detenido por degradación.

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Por último, Wilson afirma haber pintado “miles y miles” de chicles, por las aceras y puentes de toda la capital.

Con Información de: Milenio