LAS PLANTAS SIENTEN DOLOR Y LO COMPARTEN, DEMUESTRA UN ESTUDIO

Foto: @elmanupove

Hay cierta semejanza entre la reacción de las plantas y el sistema nervioso de los animales.

Si creíste que las plantas no sentían, estás en un error.
Cuando una planta es mordida por una oruga, la ataca un insecto o le arrancas
una hoja, sienten de la misma manera que lo haría un animal, a pesar de que las
plantas no tienen sistema nervioso. Esa reacción tiene como función activar un
sistema de “defensa”, propagar y compartir “el dolor” con otras plantas.

De acuerdo con el estudio realizado por un grupo de
botánicos, microbiólogos y bioquímicos estadounidenses, en una planta
(arabidopsis thaliana),  crucífera nativa
del norte de África y Eurasia.

Informaron dos biólogas de la Universidad de Wake Forest en
Carolina del Norte, que hay cierta semejanza entre la reacción de las plantas y
el sistema nervioso de los animales, que es la clave de la investigación.

 “Las plantas son
estacionarias y no pueden escapar de los herbívoros, de manera que deben
responder con defensas químicas para disuadirlos y reparar el tejido
dañado”.

Foto:@agro_huerto

Las plantas, acuden a una forma de comunicación por medio de
iones del calcio, la cual les permite enviar señales a larga distancia, lo que
implica también la necesidad de unos canales receptores, un conocido
neurotransmisor de mamíferos.

Los videos grabados por los científicos permiten apreciar la
carga eléctrica, en forma de luz transmitida por los iones de calcio, se
propaga desde el foco del daño hasta el resto de la planta a una velocidad de
un milímetro por segundo.

“Sabemos que hay un sistema de señales sistémico y que, si
hieres a la planta, el resto de la planta desencadena sus respuestas
defensivas”, menciona el botánico Simon Gilroy.

La velocidad de propagación de este dolor es mucho más lenta
que las reacciones nerviosas en los animales, cuya velocidad, de acuerdo con
los científicos, es de 120 metros por segundo.

Foto: @GustavoRosarino

Finalmente los científicos emplearon una proteína fluorescente para poder observar las señales a medida que se extendían por las plantas en respuesta al estrés. Al propagarse la onda, el nivel de las hormonas defensivas en la región dañada aumenta, establecieron los investigadores. Admiten que el sistema de defensa puede variar entre distintas especies.

Con Información de: News.culturacolectiva.com