"MAMÁ, MI MUÑECA QUIERE MIS OJOS"

Un día una niña le dijo a su mamá “Mamá mi muñeca me dice que juguemos pero yo no quiero”. Ella le preguntó por qué a lo que respondió que le daba miedo. Le contó que la muñeca dice que se quite los ojos para ponérselos a ella. La mamá se enojó pero no con su hija, sino con su hijo, el mayor de los dos. Él tenía 15 años mientras que la niña seis. La madre creía que solo se trataba de una broma pesada.

Cuando lo regañó diciéndole por qué le decía esas cosas tan feas, él solo se río. Pero al darse cuenta de que hablaba en serio, él dijo que nunca le había dicho algo tan feo a su hermana. La madre no le creyó y le volvió a gritar. A su hija le decía que no hiciera caso y que jamás pasaría algo así.

Los días pasaron y la pequeña continuaba quejándose del espeluznante juego. La madre regañó a su hijo y lo amenazó de que no siguiera con ello porque si no lo castigaría, aunque él juraba que jamás lo había hecho.

La situación se repitió varias veces más y en estas últimas la pequeña se lo decía ya no solo asustada, también llorando. La madre terminó castigando a su hijo. Además en estas últimas veces ella estaba cansada de escuchar lo mismo, por lo que prefirió no solo continuar con el castigo, sino que ignoraba a su hija y cuando estaba muy harta le gritaba diciéndole que ya dejará de decir esas cosas.

Tanto fue el espanto de la niña que dejaba la muñeca fuera de la casa, junto a la puerta o la tiraba a la basura. Pero siempre la encontraba en su cama justo antes de ir a dormir o al despertar junto a ella. La niña le decía llorando a su mamá que la muñeca aparecía cuando se hacía todo por deshacerse de ella; pero ella continuaba ignorándola.

Ese día la madre no pudo más y la mandó a su cuarto. Le gritó que no quería saber nada de ella ni de la muñeca. Él hijo escuchaba todo desde su cuarto y se sintió mal por su hermana. Luego de unas horas el niño fue a verla. Juraba que nunca la había visto llorar tanto, aunque era algo que hiciera todos los días.

Cuando entró al cuarto, las luces estaban apagadas. La llamó pero no respondió, solo la escucha llorando. Encendió la luz y se encontró con su hermana sentada en su cama viendo hacia la pared. Él se acercó y la tocó del hombre. Cuando volteó no podría creer lo que veía. Su hermana tenía oscuro donde se suponía estarían los ojos y mucha sangre en su cara, en su ropa y en sus piernas.

Horrorizado gritó y dio unos pasos atrás. Vio que en la repisa ubicada en la pared que veía su hermana, solo se encontraba la muñeca con ojos muy reales aunque se veían de cualquier material de muñeca. Tenía una sonrisa exageradamente forzada y lágrimas de sangre.

La mamá apareció muy asustada y vio toda la escena.

La niña dijo al fin “No te preocupes mamá, ya no te molestaré más con mis ojos”.