LA INESPERADA NOCHE.

La siguiente historia más que una leyenda, mito o cualquier mentira, es más real que cualquier situación en la que et puedas encontrar.

Una salida con los amigos, un anoche de diversión podría acabar en una gran tragedia. La siguiente historia surge a partir de un mal día. Una pareja – como cualquier otra – tuvo un mal día, las discusiones se elevaron hasta el punto de acabar con el sentimiento mutuo.

Mike, el joven amante que terminó en desolación, la decepción lo llevó a refugiarse en su hogar, sin conocer ni disfrutar de la vida ni de sus amigos.

Un día, los amigos más cercanos, cansados de frustración amorosa, decidieron invitarlo a pasar una noche de fiesta, alcohol, y porque no, conocer a una nueva chica luego de terminar su relación.

Tras largo rato de insistir, lograron convencer al chico para salir y relajarse, beber y sacar a bailar a alguna chica guapa. Todo lo que necesitaba – según sus amigos – para regresar a ser el chico de antes.

Ya en el bar, todos se abalanzaron a la barra para pedir unos cuantos tragos, rieron, bebieron, gritaban y cantaban, sin embargo, Mike no se veía animado. Al otro lado de la barra, una joven moren, bella y despampanante observaba el juego de los chicos, principalmente el de Mike.

El resto del grupo se percató de la mirada de la bella joven hacia su desanimado amigo.

—No sé, muchachos —dijo él en un primero momento.

—Tú haznos caso, hombre. Mira, en la barra hay una morena que no ha dejado de mirarte desde que entramos. Ve y habla con ella.

Después de unos cuantos ánimos, Mike, se acercó a la coqueta muchacha que portaban en un vestido corto y tacones de aguja, era una de las más hermosas de la discoteca – si no es que la más bella. Él invitó una copa para poder romper el hielo, y al poco rato ya se encontraban hablando como más que buenos amigos.

Mike por fin había logrado, aunque sea por un minuto, olvidarse de su novia. Luego de un buen rato de bailar y besarse ella le sugirió ir a un buen hotel.

Tras varias copas encima, ambos abordaron un taxi con rumbo al motel más discreto y cercano de aquel bar. Ya en la habitación, los besos y caricias continuaron, sin embargo, antes de que pudiesen pasar a la mejor parte, la joven sacó una licorera de su bolso y se la ofreció.

—Vamos a brindar una última vez por esta noche. Por habernos conocido —dijo aquella joven hacia Mike quien sin pensarlo bebió para que un minuto después cayera inconsciente y olvidándose de todo cuanto había a su alrededor. Horas después, aturdido sintió frío y se encontraba en un lugar desconocido al interior de una bañera, se encontraba sumergido en hielo – tal cual fuese un trozo más de carne – al moverse sintió el dolor agudo en su cuerpo.

En el suelo una nota que leía: “Llama a emergencias de inmediato o vas a morir”.

Mike había sido víctima de robo, no solo de su celular y su carta, sino también de ambos riñones. Mike tuvo que vivir por el resto de su vida conectado a la diálisis para poder sobrevivir.