¿CUADROS O VENTANAS?



Santiago decidió pasar el día explorando unos bosques que nunca había visitado. Cuando empezó a anochecer, su sentido de orientación ya no funcionaba bien y cada vez se empezó a adentrar más y más en el bosque.

Tras horas andando sin rumbo y de noche, encontró una cabaña entre varios árboles. Al golpear la puerta, no recibió respuesta y como estaba abierta decidió entrar.

Al ver la cama, pensó que lo mejor sería ir a dormir y si alguien venía, pues le explicaría lo que había pasado. Una vez recostado se dio cuenta de que había muchas pinturas extrañas: eran rostros deformados con ojos rojos que le miraban. Intentó ignorarlos, cerró los ojos y se durmió.

A la mañana siguiente Santiago despertó y aterrorizado vio que en la cabaña no había cuadro alguno, sólo ventanas.