LOS ANIMALES DE LA CAÑADA.

Esta leyenda es muy conocida en Colombia, ha sido contada de generación en generación, sobreviviendo durante décadas.

Cuenta la leyenda que Jesús Emilio y Joaquín Cardona, amigos desde la infancia, solían pasar mucho tiempo juntos, se contaban sus sueños y metas por cumplir. Eran unos jóvenes de 25 y 27 años inquietos, con aspiraciones de tener todo lo que deseaban, inclusive tener el poder de volar.
Ambos vivían en una comunidad rural y un día entre las cañadas hallaron una cueva con cientos de objetos misteriosos, ambos jóvenes fueron invadidos por la curiosidad y decidieron explorar.

Con asombro veían cada objeto, todos usados en rituales de magia negra. Joaquín encontró un par de libros que explicaban paso a paso la práctica de la hechicería y algunas técnicas ocultistas.
Jesús y Joaquín decidieron llevarse los libros para poder leerlos con calma y para su sorpresa encontraron el hechizo de volar como lo hacen las aves y convertirse en cualquier animal, pero para ello tenían que realizar un pacto con un ser demoniaco.

Los jóvenes decidieron realizaron el pacto, en el que se les pedía fuera en un lugar solitario sin signos de símbolos religiosos, por lo que una noche del año 1935 en punto de las 10:30 pm llegaron a una vieja cañada, trazaron un círculo con símbolos y frases demoniacas y recitaron la invocación.

A la tercera vez que estaban diciendo la invocación, las montañas comenzaron a cimbrarse y el río al final de la cañada empezó a crecer, sobre sus cabezas sintieron el revolotear de un ave y vieron a un enorme pájaro que se posó exactamente enfrente de ellos.

A pesar de estar temblando de miedo, ambos hicieron su petición al ente, le solicitaron conocimiento mágico y poder sobrenatural para poder convertirse en cualquier animal que desearan.

El ente les dijo:
“El hechizo que ustedes desean incluye un pacto con el Diablo que dura 30 años, durante los cuáles no pueden arrepentirse, ni pisar algún lugar sagrado como un templo. Si mueren antes de los 30 años, su alma pertenecerá al diablo, pero si logran cumplir los 30 años, podrán ir a un templo, pedir perdón y su alma será liberada del mal”
Jesús y Joaquín aceptaron y comenzaron a volar en forma de águilas y se transformaban en perros, linces y cualquier animal que quisieran. Los pobladores de su comunidad comenzaban a rumorar que los jóvenes tenían un pacto con el diablo.

A los 29 años de realizado el pacto, Jesús Emilio decidió arrepentirse y fue a la iglesia de su comunidad para solicitar el perdón de Dios.
Cuentan los pobladores que al querer entrar a la iglesia, los pies de Jesús Emilio comenzaron a sacar llamas, logrando consumirlo por completo en el atrio del templo, quedando convertido en cenizas que fueron esparcidas por un fuerte viento.

Mientras que Joaquín Cardona, cumplió los 30 años del pacto, pero no se acercó a la iglesia. Un día desapareció de su casa y nunca más se supo de él, aunque algunos pobladores aseguran que sigue vivo, convirtiéndose en diversos animales.